SUSANA CATTANEO Alicia D´Amico, ejemplo de tenacidad y fortaleza en el ámbito de la fotografía.

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Son muchas las mujeres, que para hacer justicia, deberían ser nombradas por sus actividades en la sociedad.

Tal vez el varón, con un exacerbado narcisismo, temió una posible superioridad de la mujer que lo llevó a poner un manto oscuro sobre ella para negarla. El poder masculino, a través de siglos, no fue cuestionado por ninguna persona.

Desde la prehistoria se consideró inferior a la mujer, baste con el típico dibujo tan actual aún del cavernícola con un garrote en una mano y con la otra arrastrando a su compañera por los cabellos.

En el Imperio Romano, la mujer no tenía existencia legal; el padre de familia era el dueño incuestionable de ella y sus hijos.

Sabemos de la caza de brujas en la Edad Media, que se energizó dado que en esta etapa surgieron mujeres que se destacaron por varias actividades. El fuego hizo crepitar los leños en las hogueras públicas por este motivo. “Esas” sólo eran herejes y blasfemas.

La primera y la segunda guerra mundial consolidaron puestos de trabajo para el sexo femenino, ya que los varones estaban en el ejército.

Se ha logrado cambios. Hoy la mujer ocupa lugares antes sólo reservados a los hombres; están en el gobierno, en el ejército, en las universidades, en la policía, en empresas. Sin embargo, todavía falta recorrer un extenso camino.

Es mi intención, en este breve escrito, destacar la figura de una mujer argentina, nacida en Buenos Aires, cuya vocación la llevó por el sendero luminoso del arte: las artes visuales primero y posteriormente- y aquí fue donde puso más su empeño-, la fotografía. Hablo de Alicia D´Amico, de quien por la época en que yo realizaba mis estudios universitarios y aún después, se hablaba como un referente de la fotografía en nuestro país.

Nació el 6 de octubre de 1933 y a los veinte años egresó de la Escuela Nacional de Bellas Artes como profesora de dibujo y pintura. Dos años después va a París, donde se queda doce meses debido a una beca otorgada por el gobierno francés. Allí fotografía a Borges.

Su padre, Luis D´Amico, le ofrece su estudio para estudiar fotografía, de manera que a partir de 1957 comienza con lo que más amaba profesionalmente. Tres años después, pone su propio lugar, asociándose a Sara Facio, asociación que dura hasta 1986. En ese lapso, desde 1973 a 1986 integra la editorial La Azotea, de la cual es cofundadora. También lo fue del Consejo Argentino de Fotografía y del Consejo Latinoamericano de Fotografía.

Fue una mujer muy activa, participando en talleres, ponencias y textos para catálogos. Colaboró con La Nación y La Prensa y realizó actividades en varios países como Suiza, Italia y Méjico. En este último estuvo en el evento “Hecho en Latinoamérica” en 1978 y un año después participó en “Les Recontres Internationales de la Photographie de Arles”, en Francia.

Hizo exposiciones colectivas e individuales. De estas, las últimas en el exterior, fueron en Gallery Tzukada, Tokio, en San Pablo y en Milán.

España, USA y Alemania también la conocieron.

A partir de 1982 tuvo muy en cuenta el rol de la mujer dentro de la fotografía como autora y como modelo.

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(Foto de Wald Fulgenzi)

Se considera que “Lugar de mujer” es la primera casa feminista en Argentina. Alicia fue cofundadora en 1983 y en este año participó del  “2º  Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe”, en Lima.

Esta gran fotógrafa nuestra, también editó varios libros, entre ellos “Sara Facio y Alicia D´Amico” en 1985 y “Podría ser yo” en 1987 entre otros. Estos fueron los dos últimos, pero no puedo dejar de nombrar también “Humanario”, en 1976. En él se complementan la fotografía y la literatura. Aquí el texto de Julio Cortázar acompaña imágenes que muestran el lamentable estado de los hospitales psiquiátricos. Las fotos fueron tomadas por ella y Sara Facio en 1966. Este libro iba a entrar a imprenta el 26 de marzo de 1976, dos días después del golpe militar en Argentina. La obra fue censurada y tuvo que esperar una década más para salir a la luz.

Alicia D´Amico, mujer digna de destacar, que prefería la fotografía en blanco y negro y que obtuvo muchos premios, nos dejó físicamente el 2 de agosto del 2001.

He querido hacerle un homenaje con este recordatorio, por su dedicación y valentía. Y también quiero reiterar que hay una enorme cantidad de mujeres que han sido injustamente olvidadas tras el manto del tiempo. Pero entramos en una Era donde no faltará nunca quien las reivindique como merecen.

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