Beatriz Broide. Carolina María de Jesus y su Quarto de Despejo (Diario de una mujer que tenía hambre)

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En el mes de agosto de 1960 se produjo en São Paulo (Brasil) uno de los fenómenos editoriales más espectaculares que se recuerde en la historia de aquel país y probablemente de los pocos ocurridos en el mundo entero. En tan sólo tres días se agotaron 10.000 ejemplares de Quarto de Despejo de Carolina María de Jesus, que pasó a ocupar el primer lugar en la lista de los libros más vendidos, ubicación que mantuvo durante seis meses consecutivos: ¡el libro de una mujer negra que recogía papeles y comida de los basurales para poder alimentar a sus tres hijos sin padre!.

El enorme, el gigantesco personaje de este libro es el HAMBRE. De la primera a la última página aparece con una constancia monótona, casi exasperante. Los demás personajes van surgiendo como consecuencias de la miseria: prostitución, violencia, alcoholismo robos

Redactado en forma de diario, día por día las sucias hojas de papel que Carolina había conseguido obtener por las calles fueron recibiendo sus relatos y sus narraciones. El intenso dramatismo de su contenido ya comenzaba a ser dramático a partir de su mismo continente. Los seres humanos que desfilan por sus páginas son todos reales, y aparecen mencionados con sus propios nombres.

Carolina va describiendo su hambre y el hambre de sus vecinos   con una escritura vigorosa y, paradojalmente, pulcra en su revelación trágica de una realidad que representa una tremenda acusación a toda la sociedad.

Carolina María de Jesus alcanzó una   síntesis perfecta al señalar aspectos que son comunes a todos los seres humanos. Por ello su libro es universal, a pesar de particularizar la tragedia de una colectividad marginal brasileña.

Es un verdadero documento que retrata en forma directa, cruda, sin artificios ni eufemismos, la esencia misma de la miseria más degradante. Pero es también un mensaje de esperanza, ya que al mismo tiempo que va narrando los dramas cotidianos de su entorno no se cansa de anhelar un mundo mejor.

Este libro habla a todas las personas del planeta. Es angustia, es dolor, pero asimismo es un penetrante deseo de cambio. Por eso, ha podido ser profundamente comprendido. Carolina es una verdadera generadora de emociones: la sinceridad de sus sentimientos se muestra conmovedora en su misma espontaneidad.

El “descubrimiento”

Audálio Dantas es un excelente periodista. Atento observador, con sensibilidad y creatividad, con el arte de un investigador, tuvo la sagacidad de “descubrir” a Carolina Maria de Jesus por encima del desorden de una situación cotidiana.   Entendió, sintió y cuando un periodista siente, los reportajes emocionan…

No se limitó a la mera información, a una mirada apenas raquítica de hechos y más hechos. Huyó de la indiferencia y llevó a su narración la intención de explicar y comprender.

La circunstancia que en un asentamiento urbano marginal, una de sus habitantes anunciara que escribiría algo en su libro, era, por cierto, un asunto interesante. Ese fue el primer encuentro de Audálio Dantas con Carolina María de Jesus.

Con certera intuición logró indagar y divulgar   ciertos aspectos que en parte el azar habían puesto a su disposición. Y lo hizo con coraje, claridad, transparencia y fluidez.

En palabras del mismo Audálio Dantas: “Es necesario tener coraje para ver, coraje para contar lo que se vió, coraje para espantar el miedo, coraje para convivir con el miedo”. Así, sin arrogancia ni prepotencia, con profesionalidad y equilibrio entre la emoción y la indignación, creó y produjo varios de los mejores documentos del periodismo de Brasil.

Y esta es la historia de Quarto de Despejo:

En una tarde de abril de 1958, Audálio Dantas salió de la redacción del diario Folha de São Paulo dispuesto a terminar un artículo sobre el problema de las poblaciones marginales de la ciudad de São Paulo, que se estaba prolongando desde hacía más de un mes. Se dirigió a la favela de Canindé, a pocos kilómetros del centro de la ciudad. Y fue allí donde encontró, los pies deslizándose en el barro negro, a la negra Carolina Maria de Jesus en seria discusión con un grupo de desocupados locales.

– “¡Si continúan peleando pongo el nombre de todos ustedes en mi libro!”, amenazaba ella, el grito fuerte, imperativo. El periodista quiso saber, naturalmente, qué era aquel asunto del libro. Al comienzo, Carolina se negó, desconfiada, pero terminó invitándolo a ir a su barracón: una habitación única, oscura, que servía de sala de estar, dormitorio y cocina para ella misma y sus tres hijos. De un viejo armario sacó algunos cuadernos sucios y llenos de polvo. Y él leyó una , dos, diez páginas y encontró, narradas con increíble realismo y precisión, las historias que hacía tanto tiempo que buscaba.

El lenguaje de Carolina, a pesar de incorrecto, dejaba al desnudo toda la tragedia de sus días: era la miseria vista por quien estaba adentro de la miseria. Como periodista, Audálio Dantas llegó a la conclusión que no tenía ningún sentido escribir un reportaje más -apenas una visión “impresionista”- sobre toda aquella miseria.

Regresó con los cuadernos de Carolina cuidadosamente empaquetados El Jefe de Redacción leyó inmediatamente algunas carillas y, al día siguiente, la primera edición del diario Folha de São Paulo publicaba trozos de esa conmovedora descripción en lugar del reportaje previsto.

Durante un año largo Audálio Dantas estuvo trabajando sobre los más de veinte cuadernos de Carolina María de Jesus, recogiendo los pasajes más expresivos, dactilografiándolos sin alterar una sóla palabra de ese humanísimo documento.

Cabe señalar que la misma tarde que la conoció, Audálio le hizo una promesa a Carolina: trataría de interesar a una editorial para la publicación   de los cuadernos. “La promesa pudo ser cumplida sin mucho esfuerzo”, escribió luego con gran modestia.

Habiendo comenzado a trabajar en la Revista O Cruzeiro escribió dos magníficos reportajes sobre el diario de Carolina: “Retrato de la favela en el diario de Carolina María de Jesus” (O Cruzeiro , junio de l959) y posteriormente “De la favela al mundo de las letras” (O Cruzeiro, septiembre de l960).

¡Y así fue el comienzo de “la otra historia”!

Aspectos biográficos

Quizás uno de los encuadres más difíciles de abordar sea precisamente el referido a las biografías y las autobiografías. Pudiera ser que en el fondo se trate de   una falta de interés por “la persona viva”, por “la vida real”.

Así, una biografía debe procurar desprenderse de las características meramente escritas de su sujeto – objeto   biografiado . Por ello, son más importantes aquellas líneas redactadas en el límite de lo vital, o esos testimonios inéditos y hasta los restos de una obra antes que la obra misma.

¿Cómo escribir entonces una biografía de Carolina María de Jesus?

¿Cómo biografiar a una autora “viva” en la medida que no tiene “obra” sino cuadernos manuscritos y publicaciones periodísticas creadas para no superar el día?.

No es fácil resolver el planteo: se trata de recuperar los rasgos vitales del pensamiento carolineano al contextualizar cada una de sus preocupaciones teórico-prácticas con momentos particulares de su rutina, reflejados en sus mismos cuadernos-diario. Y de inscribirlos en el marco del impulso de una voluntad inquebrantable, oniendo de este modo en primer plano las vicisitudes de una existencia dolorosa pero enormemente significativa para el pensamiento contemporáneo. De todos modos parece interesante mencionar una mínima información tradicionalmente convencional que disponemos.

Carolina María de Jesus nació en 1915 en Sacramento, Estado de Minas Gerais   (Brasil), donde vivió durante su infancia y su adolescencia. Descendiente de esclavos, era hija de negros que probablemente migraron de Desemboque a Sacramento , cuando se produjo el cambio en la economía de la extracción del oro hacia actividades agropecuarias.

El padre era un bohemio que tocaba el violín y aparentemente nada laborioso . Por eso, la madre tuvo que ser el sustento de la familia .En cuanto a su corta escolaridad en Sacramento, la realizó en el Colegio Allan Kardec , primer Colegio Espiritista de Brasil . Pero toda su educación formal duró tan sólo dos años, dado que tuvo que comenzar a trabajar muy precozmente.

Después de pasar por varias peripecias en el sur de Minas Gerais,   llegó a São Paulo y se estableció en la favela de Canindé, allí donde Audálio Dantas “la descubrió” varios años después.

Era alta e imponente, y hasta hubo quien dijo que hablaba con la autoridad de una princesa africana. Podría haber sido un número más en las estadísticas de desocupación , miseria y hambre del Brasil. Fue, sin embargo, uno de los mayores fenómenos literarios de su tiempo. Llegó a ser mundialmente conocida con la publicación de su primer libro, Quarto de Despejo , pero el fracaso de sus obras posteriores y otros factores colaterales la llevaron a vivir nuevamente en la pobreza.

Falleció   en febrero de 1977,  olvidada e ignorada.

El libro

A pesar de la perversidad de una supuesta “elite intelectual” que llegó a insinuar maliciosamente que Quarto de Despejo fue escrito por Audálio Dantas constituyendo un verdadero fraude, existen pruebas documentales fehacientes sobre la indudable autoría de Carolina María de Jesus, ya que los manuscritos originales han sido debidamente preservados.

El periodista declaró haber hecho algunas correcciones en el texto: colocó algunas comas, quitó otras, suprimió algunos trechos por repetidos, pero mantuvo la grafía original, limitándose a ordenar la narración, sin sustituir palabras o expresiones usadas por Carolina.

“No quise que la esencia de su escritura se perdiera”, explicó Audálio.

Quarto de Despejo es un relato de hechos verídicos vividos o presenciados por la autora. Registrados bajo la forma de diario, constituyen una secuencia ubicada en el tiempo por medio de fechas.

Algunos acontecimientos están contados más de una vez, quizás por una necesidad de darle más intensidad al relato. Su narración es lineal y su discurso es directo, entremezclándose con reflexiones que demuestran una profunda sensibilidad y un agudo sentido crítico. No es una autobiografía de tipo confidencial: es el fortísimo relato de una mujer con sus angustias, sus anhelos, sus dudas, sus interrogantes…

Pero es además la denuncia de las condiciones de vida de una comunidad marginal hecha por alguien que disponía de un arma poderosa y sabía cómo utilizarla: la   PALABRA. Carolina expresó , describió, mostró el sufrimiento y las amarguras del HAMBRE y la MISERIA.

El libro, como diario, presenta una cierta discontinuidad. Los registros comienzan el 15 de julio de l955 y son interrumpidos el 28 de julio de ese mismo año. Retomados el 2 de mayo de 1958 se extienden, con breves interrupciones, hasta el 1º de enero de l960. Pero esa discontinuidad cronológica del registro no acarrea un quiebre en la estructura narrativa del diario. Los días vacíos de anotaciones son llenados por la extensión metonímica de los días plenos a través de un recurso de estilo bastante simple pero eficaz: el de la repetición. Los días se repiten iguales en la monotonía implacable de un día de todos los días. Las significaciones pueden variar, porque los sucesos registrados también cambian. Pero todas esas variaciones convergen hacia una misma estructura narrativa, cuyo punto de sustentación principal es la presencia constante del hambre y la miseria en sus formas más concretas de manifestarse.

El diario presenta una enorme originalidad, con momentos de gran fuerza descriptiva y la creación de imágenes de notable simbolismo. Es una visión muy personal y de alguna manera unilateral, en la medida en que la misma autora es narradora y también protagonista. Es por ello que se podría sostener que existe un tiempo exterior, representado por el registro cronológico de los acontecimientos, y también un tiempo interior, expresado por los espacios   de reflexión . Y así, todo el texto es un verdadero espejo a través del cual Carolina se mira a sí misma , a las personas que comparten su espacio y, en su conjunto, al entorno que conoce y que la rodea.

mujer de color

Quarto de Despejo es una obra construida a partir de la singularidad armada entre la relación de la temática , la forma narrativa y el lenguaje. Y está escrita, relatada y vivida por tres figuras: la autora , la narradora y la protagonista principal; todas ellas llamadas Carolina María de Jesús. En el texto, narradora y protagonista se remiten respectivamente al sujeto de la enunciación y al sujeto del enunciado: la narradora narra la historia y la protagonista es el sujeto sobre el que se habla . Ambas, sin embargo, se remiten a la autora, que pasa a ser el referente fuera del texto.

Siempre busca dar autenticidad y credibilidad a sus relatos proponiéndose ser guardiana de la verdad de los hechos , pero sus células narrativas permanecen enteras a pesar de las discontinuidades y las repeticiones.

Así, a través de Quarto de Despejo arma el palco desde el que va desgranando un impresionante espectáculo , cosiendo todo con un hilo invisible que no permite a su peculiar escritura disolver su modo de organización narrativa ni su mensaje , bordando sus descripciones y sus opiniones sobre todo tipo de circunstancias : personales , políticas, formas de exclusión , injusticias. Y aún con contradicciones y ambigüedades, Carolina procura y logra mantener y resguardar en la práctica de su escritura diaria una imagen concordante con la conciencia colectiva de su marginalidad.

Nunca, hasta ese entonces, el hambre y la miseria habían sido descriptos por quien los padecía. Todo lo que se había producido sobre el tema en Brasil había sido escrito e investigado por representantes del discurso intelectual del momento.

Quarto de Despejo fue el primer texto escrito “de adentro para afuera” y esa circunstancia fué, quizás, uno de los más importantes motivos de su éxito. El sueño de Carolina, de escribir un libro con las descripciones que le proveían los habitantes de su mundo marginal, se realizó.

El lenguaje

Carolina tiene un estilo propio, rotundo, personalísimo. Por una parte, alterna incorrecciones ortográficas, sintácticas y de puntuación con el empleo correcto de términos específicos del lenguaje escrito culto. Este último aspecto es realmente un hecho muy curioso: que una semi-analfabeta use un vocabulario culto, con locuciones poco conocidas y raramente utilizadas aún en el lenguaje escrito. ¡Y las utiliza adecuadamente!….

En otros momentos la autora recurre a expresiones no precisamente eruditas, pero muy poco usadas en el lenguaje coloquial. Y en ese lenguaje coloquial, a pesar de su poca instrucción formal, sus descripciones entrelazan y combinan manifestaciones de gran hostilidad con un indudable   lirismo.

En esa habilidad para la recreación se plasman sus   peculiares metáforas y las comparaciones inusuales que utiliza , no solamente creando originalísimas imágenes sino también instaurando intensas búsquedas poéticas. Los contrastes y las ambigüedades están presentes en todo el texto. Va tejiendo permanentemente comparaciones y muchas veces, mediante la misma metáfora, señala efectos opuestos, ya sean estos positivos o negativos.

Pero no solamente llaman la atención su vocabulario y sus comparaciones. Generalmente usa frases cortas, pero las cadencias son muy apropiadas: después de oraciones largas, Carolina es breve para concluir.

De alguna manera, trata de mantener un “lenguaje puro” y los errores gramaticales no comprometen la comprensión de su mensaje.

El lenguaje narrativo es consistente y sólido, ya sea en la utilización de los aspectos connotativos y polisémicos de las palabras como en su capacidad para describir la miseria casi plásticamente. En su conjunto, el lenguaje de Carolina tiene un carácter auto-reflexivo, crítico, construído en forma fragmentada y reciclada.

Y es precisamente por todas esas características que el lenguaje de Carolina María de Jesus constituye un elemento estructural de Quarto de Despejo que le confiere fuerza, potencia y definición formal, dándole su propia sonoridad , color y movimiento.

Así, más allá de sus famosos errores gramaticales se observan en las revelaciones cotidianas de Carolina la singularidad de su escritura personal, la urdimbre de la trama y la estética de sus fragmentos. Y, a pesar de no ser heredera del discurso establecido y reconocido como literario, pone en el papel todo aquello que quiere decir, recogiendo palabras, reciclando discursos, repitiendo   acciones , eligiendo vocablos, proveyendo por lo tanto las llaves para un trabajo singular con el lenguaje .

De la gloria al ocaso

Quarto de Despejo constituyó un auténtico “best-seller”. Se calcula que fueron vendidos más de un millón de ejemplares en cuarenta países, con traducciones a mas de catorce idiomas.

El día de la presentación del libro en São Paulo estuvo presente una verdadera multitud: intelectuales, periodistas, artistas, autoridades estaduales y nacionales, entre otros el Ministro de Trabajo del por entonces Presidente Juscelino Kubitshek, quien públicamente prometió una casa para la autora. ¡Nunca se la entregó !…

Fueron unos poquísimos años dorados en la vida de Carolina: viajes, banquetes, entrevistas, participación en Congresos. Reconocida al principio como una revelación, tuvo, sin embargo, un brillo efímero.

Para intentar entender de alguna manera lo ocurrido, hay que ubicar Quarto de Despejo en el marco de los acontecimientos de la historia social, política y económica del Brasil de aquellos años que, seguramente, influyeron para depreciar y despreciar la valorización de una obra que muestra un aspecto que los sectores dominantes preferían ignorar y ocultar.

Había en el país una relativa estabilidad y una gran euforia por la construcción de Brasilia -la nueva capital- muy enaltecida   por Kubistshek , quien contaba con un considerable arraigo popular en sectores medios y medio bajos. Todo Brasil miraba “el gran acontecimiento” que así lograba desplazar la preocupación por los problemas de fondo: salud, vivienda, ¡HAMBRE!

El libro resultó emblemático en el marco del proyecto desarrollista e industrialista que se trataba de   implementar y en el que Carolina estaba inmersa mientras escribía.

Carolina María de Jesus surgió asimismo en el contexto de las reivindicaciones de distintas minorías en un momento especial de la vida brasileña en que las luchas populares que buscaban un cambio en el modelo económico encontraron una alianza con algunos sectores de intelectuales progresistas embarcados en rescatar los valores de las raíces nacionales.

El éxito también puede ser explicado conjuntamente con las causas que confluyeron para la aparición de un modelo que divergía de la imagen del escritor de renombre y de los textos por entonces canonizados por la institución literaria.

Era, asimismo, un momento en que estaba en boga la “contracultura”, pero ya empezaba a perfilarse el comienzo de la censura blanca a ciertas manifestaciones que podrían tornarse incómodas y constituir una amenaza para el poder establecido.

Quarto de Despejo marca el inicio de una literatura de denuncia socio-política en un entramado hegemónico y excluyente, constituyendo un adelanto previo a lo que se dió en llamar “ la literatura marginal brasileña” .

Y el diario permite seguir reflexionando sobre la dicotomía hegemonía y exclusión.

Carolina pudo conocer, aunque haya sido por brevísimo tiempo, la fama y los oropeles para ella más hermosos. Pero sus libros posteriores no tuvieron repercusión alguna ni despertaron interés en el mundo literario.

Su éxito fue efímero y nunca pudo vivir tranquilamente con sus recuerdos. Murió triste, abandonada e incomprendida; al parecer sin haber entendido que los mecanismos sociales que promovieron su éxito no pudieron evitar que por otro lado también hubiera otros que, simultáneamente, trabajaron para conseguir su olvido.

Esta traductora la recuerda hoy con nostalgia y con cariño.

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