Moira Soto: Los fuegos de la risa

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libro de la risaLos fuegos de la risa es un ensayo que ronda con erudición no exenta de amenidad el tan humano e inagotable tema de la risa que puede ser “fascinante y aterradora, saludable y letal, crítica y festiva”, en palabras de la autora.

Vinculada al sentido del humor en sus más diferentes tonalidades, la risa tiene una larga historia que la poeta, especialista en religiones orientales y temas de género va desgranando a partir miles de años antes de Cristo, en los remotísimos tiempos de las venus paleolíticas, cuando Baubo hace reír a Deméter, devolviéndole las energías para que siga buscando a su hija Perséfone.

Los antiguos dioses del Olimpo también conocen el placer de la risa, al igual que las deidades originales del suelo americano. Calvera enumera y describe la risa ritual, la prohibida, la del Zen, la pascual, la callada, la sardónica, la reparadora…La risas conectadas con la vida cotidiana ante situaciones, gestos o palabras que pueden resultar graciosos, y las risas ligadas a lo sagrado, la muerte, la renovación.

Las payasadas y las bufonerías en las cortes y en las comedias, el sorprendente jolgorio desvergonzado de las fiestas medievales y la desinhibición de los carnavales, donde el Diablo lograba meter la cola. En la Antigua Grecia, el verbo reír y el verbo brillar se nombraban de idéntica manera, aunque hubo filósofos solemnes que desconfiaron de la risas. La Iglesia Católica de mucho antes de la sonrisa bonachona de Francisco, no veía con buenos ojos las manifestaciones hilarantes, sospechando con fundamente que la risa podía ser liberadora y transgresora.

Leonor Calvera convoca a Rabelais: “Más vale de risas y no de lágrimas que escriba, porque la risa es lo típico del hombre”. A Descartes que la describe con ánimo entomológico, lo mismo que Joubert en un tratado de 1570 que entrevé un dejo de amargura en la carcajada. El chiste, más tarde, interesa a Kant, a Schopenhauer, a Kiekegaard. La risa es una virtud digna de ser cultivada para Nietzsche. El clásico trabajo de Bergson no escapa al afinado análiisis de Leonor Calvera, así como tampoco el discurrir de Freud acerca del chiste.

El sentido del humor, “esa lente que sesga la realidad, la distorsiona, recorta, amplía o deforma”, encuentra su cauce en la negrura y en la blancura, pasando por todo un espectro de colores. La caricutura política que se las toma con el poder de turno y lo socava, es un recurso que se emplea desde tiempos lejanos.

Tratándose de una feminista de la primera hora como Leonor Calvera, no podían faltar un espacio dedicado a los códigos de género, al humor de las mujeres, latente muchas veces en la historia, y que se ha ido desplegando y tomando rasgos propios en el siglo XX, en el XXI…

En suma, un libro imprescindible para quienes deseen explorar el amplio, diversificado y hasta cierto punto misterioso tema de la risa. Un libro que se juntó con la portada soñada: Jigoku Zoshi (El rollo del infierno), período Kamakura, siglos XII-XIII, Japón.

 

Publicado en Damiselas en apuros

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