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Beatríz Broide: Ni Dios,ni patron,ni marido

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Leon Tolstoi escribió alguna vez que son las mujeres las que deberían crear la opinión pública.   Y quizás resulte interesante recordarlo , precisamente cuando desde otro lugar y en cierto modo completando el concepto y significación, una estadista contemporánea dijo recientemente: “Las mujeres son la mayor reserva de talento en el mundo. Sólo falta que nos demos cuenta.”

La historia del Río de la Plata demuestra que las talentosas mujeres anarquistas fueron considerablemente lejos entre finales del siglo XIX y principios del XX con metas, ideales y un activismo que aún hoy nos sorprende.

No cabe duda que fue muy difícil para estas libertarias ácratas sembrar ideas anarquistas en suelo argentino.

Tuvieron que sortear el impermeable machismo criollo, la ignorancia de sus mismos compañeros ideológicos y las barreras bajas de una sociedad patriarcal.

Este grupo heterodoxo de mujeres seguía férreamente y con optimismo los postulados de un conjunto de mujeres anarquistas italianas que sostenían: “ La utopía es el motor de la realidad y la anarquía su orden más profundo.”

Sin preocuparse demasiado por encontrar una definición de la esencia del anarquismo, iniciaron la difusión de sus ideas a través de publicaciones creadas por ellas mismas ejerciendo un activismo apasionado y genuinamente humanista.

Una vez más, la historia de estas mujeres se fue armando como si fuera un rompecabezas, con datos imprecisos y ausencias referenciales, muchas de ellas recuperadas mediante relatos orales con perfil de anécdotas.

Tampoco debe llamar la atención que prácticamente ninguna obra referida a la historia del movimiento obrero y a las luchas sociales en la Argentina haya registrado la participaciónde las mujeres en la gestación de los procesos por la conquista de los derechos de su clase, y en especial, por su condición de género.

Entre las voces confinadas por un pacto de exclusión .se hallan los discursos de las mujeres anarquistas. Son eslabones de una serie , que a contraviento de las prácticas culturales de su época, permiten deducir la existencia de otros discursos no incorporados al corpus de los grandes escritos nacionales La tarea es desenterrarlos y sumarlos a nuestra herencia nacional.

lavozmujer

Esta invisibilidad femenina, latente y subrepticia, fue y es permanente. Pese a ello, la retórica libertaria de muchas mujeres introduce un claro pionerismo en el debate al cuestionar el sometimiento femenino por el poder existente. expresado en el dominio masculino tanto en el espacio público como en el privado.

Si bien representó una tendencia relativamente minoritaria en el marco de un anarquismo que recién se estaba consolidando en el incipiente movimiento obrero y en la vida social y cultural argentina, la historia y la influencia del entrecruzamiento entre anarquismo y feminismo en la Argentina aún se está escribiendo en borrador.

En ese contexto hay que destacar la importancia de La Voz de la Mujer (1896 -1897) , un periódico escrito por mujeres y para mujeres , uno de los primeros casos registrados en Latinoamérica de la fusión de ideas feministas con una orientación revolucionaria y trabajadora.

Este periódico, reconociendo la especificidad de la opresión de las mujeres, las convocaba a movilizarse contra su doble subordinación, como mujeres y como trabajadoras.

Diversas publicaciones anarquistas del mundo recogían la llamada “cuestión de la mujer”, reivindicando el carácter justo y revolucionario del feminismo proletario que luchaba por abolir la desigualdad de los géneros , pero no había una clara homogeneidad acerca de la jerarquía a acordar a las vindicaciones específicas de las mujeres, dado que en la mayoría de las miradas de los varones anarquistas subyacía, cuanto menos, una actitud paternalista.

El lema de La Voz de la Mujer era NI DIOS, NI PATRON, NI MARIDO y en la portada del periódico se avisaba a los lectores: “Aparece cuando puede”. El primer número salió el 8 de Enero de 1896 y el último de los nueve que se publicaron vió la luz el 1º de Enero de 1897. ¡Apenas un año!…

Con el impulso de su fundadora y editora Virginia Bolten, llegaron a tirar entre 1.000 y 2.000 ejemplares, y su distribución era semi- clandestina. El periódico fue editado primero en Buenos Aires, luego en Rosario y por último en Montevideo , aunque en estas dos últimas ciudades las evidencias son incompletas y fragmentarias.

Además de Bolten, las redactoras eran en su mayoría mujeres trabajadoras inmigrantes con cierto grado de instrucción y el periódico convocaba a las mujeres a rebelarse contra la opresión masculina sin abandonar la lucha proletaria. Era crítico a toda forma de autoridad eclesiástica, patronal, estatal y familiar.

La institución del matrimonio fue uno de los principales blancos del ataque de las editoras, que consideraban a la mujer como el eslabón más oprimido de la cadena de explotación. Defendían el concepto del amor libre, que ellas describían como aquel que permite “ que la unión termine cuando termina el amor”. Asimismo insistían que no debía depreciarse a la mujer que no quisiera estar sujeta a hombre alguno.

Posteriormente apareció Nuestra Tribuna que llevaba por subtítulo “hojita del sentir anárquico femenino”, logrando publicar 39 números entre 1922 y 1925. Su fundadora fue la gran activista y difusora de La Idea, Juana Rouco Buela quien con el apoyo de otras veinte mujeres y un pequeño y firme grupo editor buscó articular las voces de las mujeres anarquistas.

Nuestra Tribuna germinó y prorrumpió desde “un mísero cuartucho de redacción” según se informa en el editorial inaugural y de este modo fue posible conocer detalles de sus objetivos y también los disgustos y desgarramientos que ellos produjeron en el propio seno de los varones anarquistas.

Constaba de cuatro hojas y salía quincenalmente con textos siempre escritos por plumas femeninas. Tuvo tres sedes: primero en Necochea , luego en Tandil y finalmente solo tres números fueron editados en Buenos Aires. Los dos primeros números tiraron 1.500 ejemplares llegando a elevarse la tirada hasta los 4.000.

Se distribuía por tren en toda la Argentina y también en algunos países limítrofes e inclusive llegaba a Europa y a Estados Unidos vía “ un compañero marinero”.

Las editoras del quincenario señalaron con vehemencia: “Pensamos que el periódico es un arma y la esgrimimos. ¡ Ardua tarea!…Empuñar la pluma, nosotras, que nunca pisamos ni cruzamos el aula de ninguna universidad, y que somos solamente proletarias, hijas del hambre y la miseria” Estas palabras constituyen un testimonio invalorable, que impactan por su grado de osadía y compromiso .

Al igual que La Voz de la Mujer, Nuestra Tribuna recibió muchas críticas y suscitó airadas polémicas en los círculos anarquistas. En lo esencial , se trataba de una disputa explícita por el PODER, el poder doctrinario y comunicacional de la ideología que para la mayor parte de “los compañeros” estaba en vías de alterarse si se permitía que las mujeres se expresaran en cuanto tales.

El historiador anarquista de origen austríaco Max Nettlau logró rescatar la mayor parte de los 9 números de La Voz de la Mujer y la colección completa de los 39 números de Nuestra Tribuna . Todos ellos se encuentran actualmente cuidadosamente guardados, microfilmados y digitalizados en el Instituto Internacional de Historia Social de Amsterdam.

En su conjunto, la particularidad y peculiaridad del anarquismo argentino como un movimiento sincrético y multifacético y también su contribución tanto directa como indirecta en la sociedad argentina merecen un estudio exhaustivo. Sin embargo hasta ahora, la historiografía del anarquismo (y en particular la de las mujeres anarquistas) está muy lejos de haber sido explorada en todo su potencial.

A pesar de existir una variada bibliografía y diversos estudios   sobre el tema, la mayoría son parciales y fragmentarios o usualmente compartidos con otras cuestiones. Queda abierto para todos los historiadores e historiadoras un vasto campo para investigar, reflexionar y analizar en profundidad.

NI DIOS, NI PATRON. NI MARIDO

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