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María Eugenia Hernandez. Salais Rosario Castellanos (1925-1974). Una lección… ¿De cocina?

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En el México de los años 70’s Rosario Castellanos Figueroa, fue considerada una de las autoras mexicanas más importante del siglo XX en ese país. Incursionó prácticamente en todos los géneros literarios, pues además de poeta, fue narradora, ensayista, Docente, periodista y finalmente Diplomática. La muerte la sorprendió temprano a los 49 años, con un impensado accidente de corte doméstico, durante su estancia en Tel Aviv como embajadora de México en Israel. Sus obras han sido celebradas y estudiadas en diferentes foros.

Dentro de sus múltiples quehaceres destacó con una escritura de corte Feminista, o con enfoques sexistas, que la llevó a ser considerada un Icono del feminismo Latinoamericano, pues en esos años no se denominaba lo relativo a la mujer dentro del concepto de Género, en sus modalidades de equidad de, violencia de, etc. En ese contexto en 1971 publicó un libro de relatos llamado “Álbum de familia”, integrado por: Lección de Cocina, Domingo, Cabecita blanca y Álbum de familia, que dio nombre a esa publicación.

De ese grupo de relatos elegimos “Lección de Cocina”, a juicio nuestro, una de sus más resplandecientes piezas literarias; en donde a base de sencillas metáforas, se catapultan imágenes que subyacen en el texto. Rosario Castellanos denuncia con particular agudeza y profundidad, el atavismo y la represión ideológica en particular, practicados de manera voluntaria o forzada, por la mujer latinoamericana.

La trama es muy simple en apariencia, una recién casada, debe empezar a cocinar, y ante una vida previa en donde…anduve extraviada en aulas, en calles, en oficinas, en cafés; desperdiciada en destrezas que ahora he de olvidar para adquirir otras…con la vacilante timidez de quién nunca ha cocinado, debe hacerlo.

Para ello, puede apoyarse en libros de cocina o preferir algo muy simple, como asar un pedazo de carne. Hecho, por el que después de variados cuestionamientos opta, y, mientras observa la transformación que ese pedazo de carne experimenta al serle aplicada la violencia del fuego; también ante los ojos del lector empiezan a surgir imágenes, con la fuerza de unos hechos irrebatibles, que crean la verdadera lección de vida, que no de cocina, con que Rosario Castellanos intentó a través de su escritura, correr el velo que cubre una infinita cadena de ancestrales femeninos.

Rosario Castellanos

Rosario Castellanos

…La cocina resplandece de blancura. Es una lástima tener que mancillarla con el uso…Como una daga filosa cortan estas palabras la página, calando hondo al inaugurar el relato…mi lugar está aquí. Desde el principio de los tiempos ha estado aquí…Con una trágica y pasiva aceptación de lo que parece una sentencia fatal, la anónima protagonista del relato, pues el texto nunca cita su nombre, lo que consideramos muy pertinente, pues puede ser la voz de cualquier mujer o de todas; con mansa resignación, ¿acepta? la prisión y la condena.

Durante la luna de miel en célebre puerto, el exceso de sol cobra tributo en quemaduras…abnegada mujercita…sonreía…boca arriba soportaba no sólo mi propio peso sino el de él encima del mío…lo mejor (para mis quemaduras al menos) era cuando se quedaba dormido…Unos párpados que se cierran y he aquí, de nuevo, el exilio…Yo continuo viviendo con una vida densa, viscosa, turbia, aunque el que está a mi lado y el remoto, me ignoren, me olviden, me pospongan, me abandonen, me desamen…perdí mi antiguo nombre y aún no me acostumbro al nuevo, que tampoco es mío…Gracias por haberme abierto la jaula de una rutina estéril para cerrarme la jaula de otra rutina…¿Acechas mi tránsito a la fluidez, lo esperas, lo necesitas?¿O te basta este hieratismo que te sacraliza y que tu interpretas como la pasividad que corresponde a mi naturaleza?…Cuando dejas caer tu cuerpo sobre el mío siento que me cubre una lápida llena de inscripciones, de nombres ajenos, de fechas memorables…Yo seré, de hoy en adelante, lo que elija en este momento. Seductoramente aturdida, profundamente reservada hipócrita…Yo impondré las reglas del juego…Si asumo la otra actitud, si soy el caso típico, la feminidad que solicita indulgencia para sus errores, la balanza se inclinará a favor de mi antagonista…La receta, pues es vieja y su eficacia está comprobada…Sólo que me repugna actuar así…

El texto del relato da para mucho, pero ilusionada con la perspectiva de que se intente leerlo en su totalidad, rindiendo el justo homenaje que Rosario Castellanos merece, y se difunda mejor su obra. Aleatoriamente seleccionamos solo algunas frases y expresiones de la obra citada, para hondos motivos de reflexión. Esperamos que ello permita a las lectoras enaltecer ese crisol literario, en donde celebramos la hermandad del género.

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