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Susana Cattaneo: Victoria Pueyrredón: Una mujer para recordar

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Victoria Pueyrredón: Una mujer para recordar

Recuerdo a Victoria Pueyrredón como una persona agradable, generosa y muy interesada por los temas literarios. Con ella pude tener charlas amenas y disfrutar de un vínculo enriquecedor. Ambas integrábamos la Asociación Americana de Poesía y en esos encuentros también fluían intercambios muy positivos entre ella y yo. Me propuso, inclusive, presentar una lista en una votación en SADE Central, idea de la cual luego desistimos por determinadas razones.

Su madre fue Silvia Saavedra Lamas, hermana del primer Premio Nóbel argentino de la Paz; su padre Carlos Alberto Pueyrredón, ex intendente de Buenos Aires. Su familia vivió en Barrio Norte, en una residencia de la Avenida Las Heras y Agüero que el presidente Justo quiso expropiar sin éxito. Hoy la vivienda fue demolida. En su lugar se encuentra la Plaza del Lector.

Victoria fue poeta, periodista, profesora de literatura castellana, cuentista, editora y conferencista.

 

En 1980 fundó la revista-libro Letras de Buenos Aires de la cual fue directora. Dio lugar a una gran cantidad de escritores para que publiquen sus obras. Esta revista tuvo dos etapas: la primera desde 1980 hasta el 2001, que dio a luz a cincuenta números y en la segunda a catorce. El tiempo no la esperó para editar el número quince, a punto de salir. Esta revista obtuvo el premio Konex en el año 2004.

Publicó en varios diarios de Capital y provincia y parte de su obra fue grabada para la Biblioteca del Congreso de Washington, Archivos Hispánicos. También fue traducida a varios idiomas y al Braille.

Fue miembro de la Sociedad Argentina de Autores, del Pen Club Internacional, de la Sociedad Argentina de Escritores, del Instituto Literario y Cultural Hispánico entre otros muchos.

Fue delegada de la República Argentina ante el Congreso del Pen Club Internacional en Jerusalen y Río de Janeiro.

En 1940 publicó el libro de poemas “Sentiments” en francés, reeditado en 1942 (tenía veinte años, pero desde antes escribía para diarios), y en ese mismo año, “Coplas para ti”. En 1966 escribe “Poemas de la soledad”; también en 1972, con Pablo Neruda, un prólogo del libro que fuera autor su padre “J.M.C., el húsar desdichado” que son las memorias del coronel Alejandro Pueyrredón. Neruda sentía por ella mucho cariño y le dedicó su poema “El escarabajo”.

En 1972 en el género narrativo fue premiado su trabajo “Destinos” y “Acabo de morir”, un libro de cuentos que me obsequió con una hermosa dedicatoria.

En 1987 obtuvo el premio Alicia Moreau de Justo y en 1988 el café Tortoni le obsequió una medalla resaltando su personalidad.

En 1993 con Graciela Vasquez funda el Centro Cultural Agora. En 1995 se le dio el premio San Martín de Tours al mérito.

En 1999 su poema “Soledad” es premiado junto con 150 escritores seleccionados entre 75.000 en el Concurso Poesía en el Subte.

Victoria coleccionaba reproducciones de sapos de distintos materiales que llegaban de todo el mundo y que ella traía de sus viajes (fue una gran viajera).

Entrevistó a Borges, Mujica Láinez y a otras figuras relevantes de la literatura.

Nació el 6 de julio de 1920 en Buenos Aires y falleció el 5 de octubre de 2008, a los 88 años, en la misma ciudad.

Cierro este pequeño homenaje (se podría escribir mucho más) a esta gran persona con su poema “Soledad”:

 

Vale más canción humilde
                                                                   que sinfonía sin fe.

Julio Carmona

 

Es cansancio de la vida y hartazgo
de las frases, los gestos y de todo,
es evocar un rostro, rasgo a rasgo,
recordando un momento, de algún modo.

Sentir que lo que duele a nadie importa,
reír y de reír estar cansada,
gemir en voz muy baja estando sola,
querer entretenerme y no hacer nada.

Es llevar un amor en el recuerdo,
revivirlo en amarga letanía,
pasar las horas largas frente a un muerto
y sentir que no acaba nunca el día.

Ver llegar con terror las horas largas
y sentir el silencio de un vacío,
temerle a la caída de la tarde,
cerrar los ojos y temblar de frío.

 

Ella vive en el recuerdo de los que la quisimos y admiramos; también en su obra. Dejó, en este difícil mundo en que vivimos, su huella de riqueza y ejemplo de camaradería.

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