Archivo de la categoría: Beatríz Broide: Las amazonas: Mito, historia y realidad

Beatríz Broide: Las amazonas: Mito, historia y realidad

Estándar

Las amazonas constituyen el primer y más persistente mito de mujeres en LIBERTAD. Eran guerreras porque querían obtener territorios donde instalarse, para vivir en comunidades gobernadas por ellas mismas. Eran poderosas porque manejaban armas. Y tener armas era y es, ayer como hoy, tener poder.
Mujeres luchadoras, sin una familia tradicional, poseedoras de caballos y de armas, han inquietado y fascinado desde siempre al mundo entero quedando perpetuadas en narraciones y leyendas de un universo vastísimo.
Para asegurar su descendencia, se reunían con varones en determinadas épocas del año. Si daban a luz hijos varones, los devolvían a sus padres; mientras que si eran hijas , las conservaban con ellas para encargarse de su educación.
Existen diversas versiones referidas al período en que se hacían cargo de los varoncitos. En general hay coincidencias: era sólo mientras los amamantaban, apenas unos pocos meses.
Pero hay otras versiones que parecen trascender las leyendas: los cuidaban hasta que tenían ocho o diez años y eran atendidos por las mujeres mayores . Ese largo hospedaje tenía por finalidad una mejor identificación para evitar el incesto y la consanguinidad; para que los hijos no retornasen algún día y tuvieran relaciones con sus hermanas, primas o parientas cercanas.
Asimismo, hay interesantes relatos sobre el momento del alumbramiento entre las amazonas. Tenía lugar de una manera muy sencilla. Al sentir los primeros avisos, la mujer se retiraba a un lugar apartado y allí, sin testigos,
daba a luz a su vástago. Apenas un par de horas después. se la podía ver caminando tranquilamente en dirección al río, llevando envuelto a su retoño en hojas silvestres para higienizarlo prolijamente , después de haber hecho lo mismo consigo misma.

Existe una abundante literatura y descubrimientos arqueológicos que revelan la efectiva existencia de estas excepcionales mujeres guerreras .Y es obvio que por su organización y modo de vida matrilineal, la historiografía se haya resistido y se resista aún a aceptarlas como realidad histórica.
Las más antigüas representaciones de las Amazonas aparecen en terracota y datan del siglo VII a.C. En general, se las muestra como mujeres bien constituidas, elegantes, usando una media túnica ajustada a la cintura, con un seno al descubierto y el otro apenas sugerido por debajo de vestidos ligeros . En la mano tienen el arco y a la espalda la aljaba donde transportaban las flechas.
Sabemos que muchos de los mitos referidos a las mujeres suelen ser perversos, maliciosos y hasta morbosos. El más difundido de ellos sobre las Amazonas da cuenta de una ablación deliberada , cauterizando o cortando el seno derecho de las púberes para facilitar el mejor uso del arco, las flechas y las lanzas.
Este mito, que cuanto menos podríamos calificar de fantaseoso, dado que ninguna mujer mutilaría adrede un órgano tan delicado y erótico, tampoco encontró eco en las mas antigüas representaciones de las Amazonas: desde las piezas de terracota o en los jarros griegos, ni existen indicios en las diversas obras de arte.
El cuestionado historiador, explorador y cartógrafo francés André Trevet, que escribió sobre las Amazonas de Brasil a mediados del siglo XVI se negó a aceptar como verdadera tan deleznable práctica.
Hasta nuestros días, mitógrafos, exploradores, geógrafos, historiadores, antropólogos, conquistadores y científicos han procurado indagar sobre las mujeres guerreras en Europa. África, Asia y América. Y mucho se ha escrito sobre ellas con la intención de develar este enigma que ha preocupado a la humanidad durante más de veinticinco siglos.
Herodoto aborda el tema de las Amazonas en sus Nueve Libros de la Historia y, por su parte, Plutarco las menciona en sus Vida Paralelas-También Virgilio hace referencia a ellas en su gran poema épico La Eneida.
Según los especialistas , el mito de las Amazonas se encuentra en todos los continentes, excepto Oceanía. Se las tiene por indudables en China, en “las islas misteriosas”, en relatos de navegantes árabes de los siglos XI a XIII, en el folklore de Escandinavia, de Rusia, de Bohemia, de África y de las Indias.
Cristóbal Colon, regresando de su primer viaje sufrió, al arribar a una de las islas del Caribe, una recepción decididamente hostil por parte de una tribu guerrera. Sobre este inesperado encuentro escribió :” es una isla donde no hay hombres. Estas mujeres no se ocupan de ninguna actividad femenina , sólo ejecutan ejercicios con el arco y las flechas fabricados con cañas y se cubren con láminas de cobre que poseen en abundancia.”
Por su parte, Hernán Cortés , cuando exploraba la costa occidental de México relató, en carta dirigida al Emperador Carlos V, haber tenido diversas referencias que aseguraban la existencia de islas pobladas exclusivamente por mujeres. También Diego de Almagro, que participó en la conquista de Perú, dijo haber oído en aquella zona innumerables relatos según los cuales había una extensa región dominada por mujeres.
Es probable que el mayor río de América del Sur haya sido parcialmente navegado por portugueses a comienzos del siglo XVI , y lo llamaron “ mar dulce”.
El posterior testimonio del español Francisco de Orellana es tan fuerte y descriptivo que no deja lugar a dudas sobre su encuentro con las mujeres guerreras: “ mujeres con arcos y flechas, muy blancas y altas, con el pelo largo entrelazado y enrollado en la cabeza”.Orellana, como muchos de los navegantes de su tiempo, había leído a los clásicos y creía en sus mitos. Por tanto, ¿que mejor nombre podía darse a ese majestuoso río? Y lo bautizó Río de las Amazonas. Cada siglo va señalando nuevas referencias y datos, algunos vagos, otros más precisos , sobre la ya irrefutable existencia de las Amazonas.

La larga Edad Media también escogió a las Amazonas como tema. Para muchos pintores ellas fueron pretexto para mostrar su talento, dibujando y pintando cuerpos femeninos, que de otro modo no hubieran permitido los
cánones de la época. En el Renacimiento, el tema fue tomado con otra intención y sabiduría. Y son muchos los escultores y poetas que las han inmortalizado.
En Orlando Furioso, de Ariosto, se menciona un país de mujeres guerreras. La épica describe que se congregaron para formar un país en el que los hombres fueron severamente reducidos a fin de evitar que retomaran el poder.
Y las Amazonas llegan a nuestros días dando siempre origen a nuevas interpretaciones a la par que algunos estudiosos han comenzado a rescatarlas con seriedad. Así, por ejemplo, el conocido antropólogo brasileño Darci Ribeiro afirmó: “Un pueblo – mujer contando sólo con ellas, sin hombres propios, sirviéndose de extranjeros como reproductores es plausible y hasta viable. Un pueblo sólo de machos es una utopía salvaje”.

Quizás no exista mayor desprecio que la discriminación y la exclusión y esto es precisamente lo ocurrido con las mujeres guerreras de la Antigüedad: la sociedad patriarcal las borró del mapa, de los libros de historia e incluso trataron de borrarlas de la memoria colectiva.
Aunque el hecho histórico de la existencia de las Amazonas es cada vez más evidente, resulta indudable que casi todo lo escrito es aún una combinación de hechos, mitologías y fantasías masculinas. Porque la cruzada por mitificar la real existencia de las Amazonas por parte del patriarcado ha contribuido a rodear a estas mujeres, que representan un aspecto de todas nosotras, de un halo de misterio que las dota, si cabe, de mayor poder y simbolismo.
Pero los hallazgos arqueológicos están ahí y las representaciones artísticas también. El clamor por reivindicarlas ya se convirtió en grito: desenterrar la verdad sobre estas valerosas e independientes mujeres capaces de fundar estados enteros, de subsistir sin un gobierno masculino y con potestad para
dirigir su propio destino. Un arquetipo de mujer muy mal visto que puede hacer tambalear los cimientos de nuestra civilización. ¡¡¡Pues que tambaleen!!!
Las nuevas amazonas están despertando de su ensoñación tratando de escapar de las mazmorras de la misoginia para ocupar los puestos que les corresponden y ya no permanecen en la retaguardia.
La amazona mítica ha cambiado su imagen y su función de acuerdo a las necesidades de los tiempos.Y también ha cambiado el sentido y el contenido de las batallas por las que lucha desplegando nuevas y audaces estrategias que buscan cuestionar profundamente el órden establecido para lograr desarticularlo y subvertirlo.
Que la palabra, el discurso, la investigación y la creatividad sean nuestras hachas , arcos y flechas.

Anuncios