Archivo de la categoría: Arlette Neyens: I – Las creadoras

Arlette Neyens: I – Las creadoras

Estándar

I. Las creadoras

 

Nada me fascina más que la inteligencia,  por lo que el tema me parece

muy seductor, porque este tema es sin duda un tema de razonamiento, y también de inteligencia del ser.

He pensado mucho sobre las creadoras , siempre desde la lógica occidental que rige nuestro pensamiento.

 

Primero  ¿qué es crear?.

Crear, según las primeras nociones que tuve del diccionario:

Crear sacar algo de la nadaCreador en sentido absoluto Dios.

 Y este Dios, según la Biblia,  creador del Universo, creó al hombre a su imagen y semejanza.  Y cuando digo al hombre me refiero a la especie humana al varón y a la mujer me apoyo en lo  que dijo el Papa Juan XXIII

“Dios es hombre y mujer”.   

Entonces si esto es así quiere decir que el hombre está amasado con la misma esencia de Dios y por ende participa del don divino de crear.

Si crear es entonces un don divino del cual el hombre participa, me he preguntado por qué  diferenciar a  creadores de creadoras. Y quiero hacer notar al mismo tiempo que el mundo masculino  se ha fagocitado  dos

vocales,  la o  y  la e. Como sabemos en la lengua castellana  la o Por define al género masculino como la a define al género femenino. Por  ejemplo los profesores son masculinos, en todo caso  por qué no los llamamos profesoros, a los  concejales en lugar de concejalos.  Los doctores y las doctoros.  Por ejemplo Al apropiarse la e  incluyen el artículo que en realidad en estos casos definen el género

¡Oh! pero hay un tropiezo, es la poesía!! Aquí el idioma  que es masculino se ve obligado a poner el artículo el al poeta.

Pero vemos que la palabra la poesía es femenina, los poetas tuvieron que diferenciar el valor y la categoría de aquellos hombres de sexo femenino que escriben poesía llamándolas poetisas, está bien,  pero entonces llamemos a lo hombres varones que escriben poesía, poetisos parece entonces más valioso que ser poetisa. Es sacar del mundo de la poesía a las poetas.  Entonces pueden distinguir, tramposamente, dos categorías.

Hay una poesía masculina y una femenina. Lo cual cuando una poeta es la mejor no lo es de la poesía sino de la “poesía femenina”. Casi una sub categoría.

Y voy a esto. Si el acto creador es igual entre varones y mujeres, ya que ambos por ser hombres, participan del  mismo don divino de crear ¿por qué diferenciarlos en el lenguaje?

 

Porque  el leguaje es tramposo tanto que devalúa, suprime,  acota el mundo de las mujeres.

Ya sé que hay explicaciones gramaticales,  y hasta de género, pero yo hablo de lógica. Toda diferenciación puede traer la trampa de la discriminación.

No es la gramática lo que importa, es el sentido peyorativo con que el lenguaje se dirige en su intención cuando se aborda lo creativo femenino.

También las mujeres que hacen ciencia sufren la misma descalificación.

Pero qué representa en el mundo la posibilidad de crear. Qué representa en el mundo masculino la capacidad de crear?

A los artistas se los llama creadores. Es decir que ese sacar algo de la nada está íntimamente ligado al arte. Y es cierto, esa es la esencia del arte.

Porque tanto para varones como para mujeres esa nada de la que hablamos es la emoción, una suprema intuición, una secreta revelación, un embrión en ebullición, que concluye en una expresión catalítica que se muestra al mundo en forma de sonido, de letra, de color de forma, de palabra, de movimiento.  O lo que sea.

Pero ¿qué representa  el arte en la sociedad?

 

Voy a contarles lo que representa para el mundo indígena ese de sacar  algo de la nada.  En nuestras andanzas por la Patagonia Argentina y Chilena recopilando los restos del mundo mítico de los mapuches escuchamos muchos casos, leyendas, mitos, supersticiones que aun existen en la vida cotidiana  de esas comunidades. Que por supuesto cuanto más aisladas más puras y legítimas  se conservan.

En general todo esto está ligado a lo sobrenatural,  aquello que el hombre corriente no puede hacer, y como casi todo lo sobrenatural produce miedo, porque lo desconocido produce temor hasta que se conoce.

Lo desconocido hace temblar nuestras  creencias, nuestra cosmovisión, nuestra existencia misma.

Les voy a contar una.  Al menos una de las versiones. A veces cuando las madres van a las orillas de los lagos o de los ríos a lavar la ropa, en general van con niños pequeños.

En la playa se encuentran hojarascas, ramas,  y veces puede verse algún cuero viejo vacuno. Las madres distraídas pueden colocar al más pequeño sobre ese cuero. Pero el cuero en realidad es un misterioso habitante de los lagos que cuando  percibe a alguien se deposita sobre la playa y si alguien se sienta arriba se enrolla velozmente y los pelos como flecos de los costados  se transforman en púas. Aprieta fuertemente a su víctima y se la lleva a las profundidades  de su cueva donde devora a su víctima.

Ese cuero se llama thruquel= cuero  huecuvu=  genio maléfico.

 

Cuando hemos preguntado ¿porqué lo hace? la respuesta fue “porque tiene un arte”.  ¿Cómo un arte?, pregunto asombrada, y la respuesta es siempre “claro porque tiene un poder”.

Ante estas creencias, algunas benefactoras y otras maléficas, la respuesta es “porque tiene un arte”, tiene un poder.

La reflexión es si para el mundo mítico de los indígenas el arte es un poder

y si  esas creencias provienen del misterioso del mundo primitivo, no tiene acaso una razón de ser?. No será el temor ente lo desconocido?  Frente  la mujer que puede reproducir en su seno a otro ser.

Ante lo desconocido que normalmente  produce miedo se tiene dos reacciones, huir despavoridos, o eliminar a aquello que desconocemos, matarlo. Y una forma de matar es ridiculizar, devaluar, desconocer, silenciar, aplastar.  Y una tercera opción ante el temor es  brindarle sumisión, y sacrificios para evitar su violencia.

 

Pero vayamos a esto de las creadoras.

A partir del dominio masculino en el mundo se comenzó a diferenciar  lo masculino de lo femenino siempre en perjuicio de la mujer. Lo femenino es de segunda.

Por lo tanto TODO lo femenino, menos la maternidad, está teñido de  segregación, de minusvalía, discriminado en disfavor.  Y por lo tanto de dominio masculino impuesto en general con violencia, física, psicológica, o educativa, ya sea por silenciar al mundo femenino, devaluarlo o silenciarlo.

La historia del arte está llena de casos, de creadoras arrinconadas. Por el mundo masculino. Cómo una mujer osa asomarse al mundo de la creación.

 

Algunos  ejemplos

Clara Shumann, ella era la compositora y la gran pianista. Y el pobre Shumann llegó a sacarle el piano, con el pretexto que en la casa sólo podía haber un piano. ¿Cuánto de Clara hay en las composiciones de Shumann?. Nunca lo sabremos.

La creatividad de Clara, su superioridad, que por supuesto ella veía restringida, terminó con el equilibrio de Shumann, que se volvió loco.

Ella poseía un poder en su arte, un poder superior al de él.

Clara Schumann pagó con su invisibilidad la osadía de tener un arte extraordinario, de tener ese poder.

 

María Curie, ella era la creadora, la intuitiva, más allá de la enorme capacidad científica.

¡¡¡ Pero cómo le iban a dar el Nobel a una mujer!!

Había que compartirlo con el varón dominante. El marido, científico el pobre también. Pero a la muerte de su marido fue denigrada, insultada, desprestigiada. ¿Es que debió pagarle al mundo masculino la osadía de tener inteligencia  y una intuición  creativa,  suma un poder?

 

Camile Claudel fue otro ejemplo, ella ha intervenido concretamente  con su inspiración y su oficio en muchísimas de las obras de Rodin sin embargo ella fue la que terminó internada supuestamente  loca por el abandono  amoroso y la traición profesional de Rodin. Ella misma dijo “ras apoderarse de mi obra realizada a lo largo d toda mi vid me obligan a cumplir los años de prisión que tanto merecían ellos” se refiere a Rodin por un lado y a su familia por el otro, que la mantuvo 30 años en el hospicio donde murió.

Las creadoras, las poseedoras de un arte es decir de un poder, que han osado inmiscuirse en el mundo masculino, arrebatarles un poder tan excelso como la creación, han pagado muy caro   porque han osado ser mejores en algún momento y en algún espacio del mundo masculino.

 

Esa osadía de las creadoras es desafiante para el concepto omnipotente del mundo masculino. Y lo que digo sin CHAUVINISMO. El hombre redujo su poder al poder físico, con 20 kilos más que la mujer el mundo era y es indiscutiblemente suyo.

¿Cómo es esto que la mujer es creadora?.

Ese  espacio de la creación debe ser exclusivo del varón.

Es parte de su poder indiscutido.

El mundo masculino no admitió nunca que las mujeres eran creadoras y si lo eran mejor que nadie se entere.

Pero la realidad es que ser creadoras es tener un poder inasible e “inquitable” para el otro, por lo que las creadoras  son  un impensado tropiezo en el mundo masculino.

Y saben qué? Me encanta ser un  impensado tropiezo en el mundo masculino.

Anuncios