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Arlette Neyens – II Mujeres que luchan

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II. Mujeres que luchan

 

¿Como son las luchadoras?

La historia está plagada de mujeres luchadoras en todos campos de la actividad humana.

Hay diccionarios con sus nombres y dos renglones que nos dicen quienes son y qué hicieron.  Pero la mayoría de ellas no están en diccionarios.

Me he preguntado ¿cuáles son las características de estas mujeres luchadoras?  De qué están compuestas? Cuáles son las cualidades que las distinguen de otras  personas.

No quiero extenderme mucho pero voy a tratar de caracterizar las cualidades y particularidades que hacen a las luchadoras.

Primero: Los sueños

 

 La Libertad y la Paz

No hay luchadoras sin sueños.

Los sueños siempre fueron el principio.

La lucha está siempre por detrás de la quimera a conquistar, por aquello que nos desvela, por lo que no podemos admitir o soportar que siga así, por aquello que nos parece justo, por aquello que hay que cambiar.

En principio los grandes sueños están relacionados con la Libertad y en seguida con la Paz. Ya que la Libertad y la Paz son las dos caras de una misma moneda y una no puede existir sin la otra.

La libertad lleva implícita la justicia, la igualdad, en todos los aspectos de la vida humana ya sea que se aplique al género, la raza, las creencias o la creatividad.

El límite de la libertad es la libertad ajena.

La Paz

Sin libertad no puede instalarse. Es una conquista sobre nosotros mismos. Forma parte de la tolerancia y el respeto por el otro en el reconocimiento de sus derechos.  La Paz en el más amplio sentido de la palabra es  la  violencia,  la no discriminación, es de alguna manera el corazón bondadoso que comprende que todos tenemos un derecho bajo el Sol. Sin paz la vida termina encerrada en el circuito de la sobrevivencia.

 

La inteligencia y la fe.

Con los sueños no basta.

La inteligencia transforma los sueños en acciones.

Las luchadoras poseen naturalmente inteligencia sin la cual los esfuerzos  no alcanzarían el fin.

Tener sentido del contexto para poder desarrollar las parcialidades que harán el todo. Inteligencia para saber cómo abordar nuestro medio, a quien y como recurrir, como entusiasmar a los piensan como ella, formar los grupos, mantenerlos en acción, lograr resultados.

Como un último condimento a esto agrego que la Fe, creer profundamente en lo que estamos haciendo  y ese hacer es inclaudicable. En esa Fe encontramos la fuerza para seguir en camino.

 

La pasión

¡Qué sería de la vida sin pasión!  Es ese sentimiento profundo que nos arrastra más allá de la razón. Es la emoción suprema que invade a los creadores, es la pasión por hacer, por cambiar, por construir, por mejorar la vida de los otros en cualquiera de sus formas. Por supuesto que cada una de las acciones está sostenida por el oficio, por la técnica, por el saber y la razón. Sino estaríamos hablando de insanía.

También es necesaria la disciplina de corazón frente a la pasión. Es decir no perder su eje, no perder su centro. Si no la pasión podría llevarnos a la deriva.

 

La obsesión

Pero con la pasión tampoco alcanza para transformarse en una luchadora.

La inteligencia no prohíbe ni limita la obsesión. Todas las luchadoras son obsesivas, y ser obsesivo no es malo en tanto y cuanto se mantiene la capacidad de escuchar y de aceptar otras miradas, sin  renunciar a nuestro objetivo.  La obsesión  no es capricho. La obsesión es  más bienes perseverancia, tenacidad,  sostener en la tormenta, volver a empezar cada vez que sea necesario pero nunca abandonar.

Creo que sin un poco de obsesión no puede mantenerse un sueño.

Pero le falta a este perfil de luchadora otras cualidades más allá de sus sueños, su  inteligencia y la obsesión para llevar al éxito nuestra empresa.

Las cualidades duras  (Así como hay ciencia duras, por qué no cualidades duras)

Ahora vienen las cualidades duras como yo las llamo. La cualidades que sostienen en el tiempo los sueños y el proyecto, las cualidades que no permiten que se pierda el rumbo, que mantienen el timón del barco siempre en rumbo. Ya sea con tormentas sin ver el horizonte casi siempre, pero imaginando un  puerto que se ve; con calma pocas veces,  con asonadas internas muchas otras, sosteniendo la fe  en las desesperanzas todo el tiempo. Vamos por partes:

1° EL Coraje

Los sueños para realizarse además de inteligencia y pasión necesitan Coraje.

¿Y qué es el coraje?  Las luchadoras no son personas comunes, ellas ven algo que los ojos ordinarios no pueden ver. Las luchadoras son las que arremeten para lograr los sueños.

Ellas están transmitiendo señales de cambio.

Y el cambio es lo que más se teme.

El coraje es tener conciencia de los peligros y del miedo y enfrentarlos igual.  Enfrentar las tradiciones, la opinión social, y luchar para producir los cambios.

Es saber que se está expuesta como persona a las críticas, al escarnio social, a la discriminación, a la devaluación, y sin embargo avanzar con la frente en  alto.

Es aprender a recibir golpes y no quejarse, no llorar, no reclamar justicia porque para las luchadoras no existe justicia, mientras desarrolla sus sueños.

Porque una luchadora siempre es una transgresora a los ojos comunes.

El coraje no se proclama, se ejerce.

 Las luchadoras están hechas en gran porcentaje de coraje.  Más allá de las inclinaciones ideológicas recordemos que 14 mujeres llenas de coraje enfrentaron solas a un ejército completo en la década del 70 en nuestro país.

Hubo mujeres que enfrentaron  juicios, la cárcel, el cadalso, la hoguera, los palos, en la sociedad y la hora en la que les tocó vivir, y no se rindieron, las sostenía la pasión.

La fortaleza

¿Qué es la fortaleza? El otro día oí un concepto muy interesante sobre la fortaleza  “ es levantarse aunque duela”. Es sostener aun cuando todo tiemble. Es  sostener cuan do todo trepide y no perder la calma, no desesperar. Eso es ser una luchadora.

Cuántas mujeres se han levantado cuando el hogar se caía, han  sostenido a maridos e hijos han salido a trabajar en lo que sabían mientras los hombres en casa deambulaban sin afeitarse, descuidados y deprimidos.

Y las luchadora salían adelante haciendo empanadas dulces o le que viniera Lo hemos visto en nuestro país. En miles de hogares cuando los hombres perdían el trabajo fueron las mujeres las que sacaron con fortaleza sus hogares adelante. Fueron las luchadoras las mujeres que salieron al rente para impedir que se los bancos vendieran sus campitos.  Para dar algunos ejemplos.

La resistencia

Es tener conciencia  de la resistencia, es la fortaleza a largo plazo.  Mi padre me decía “las batallas no las gana el que pega más fuerte, las batallas las gana el que resiste más”. Y esto es absolutamente cierto. Una de las reacciones más rápidas que tomamos es “largar” cuando las cosas no caminan.  Abandonar es la primera reacción en realidad es huir.

Una luchadora no abandona, continúa el camino.  Por supuesto hemos colocado en casi en primer término a la inteligencia que no dice que lo nuestro sí es factible a pesar de las dificultades.

Resistir es uno de las cosas más difíciles y más duras en el desarrollo de los sueños.

Y finalmente la condición que se emparentada con la resistencia es la paciencia.

Tener paciencia, esperar los tiempos, esperar que las cosas se desarrollen, esperar, esperar y no desesperar es un tema que afecta a las luchadoras.

La soledad

La soledad es la única compañera fiel de las luchadoras.

La historia nos cuenta de muchas mujeres luchadoras que fueron abandonadas por sus seres más queridos y más próximos. Seres que no resistieron compartir la lucha. Seres más débiles a los que le resulta más fácil abandonar  la lucha que resistir  junto a ellas. Y esos seres queridos fueron padres o maridos o hijos.

Una luchadora es de por sí una líder, por tanto los líderes están condenados en algún momento de su vida a sufrir el abandono y la soledad.

Las luchadoras sigue adelante y supera la soledad, porque sabe adonde va y adonde quiere llegar.

Y afrontar la soledad se hace con coraje y fortaleza.

Luchadoras y luchadores

Pero no estaría completo este perfil de las luchadoras sino hiciéramos una reflexión sobre las cosas que deben soportar las luchadoras con diferencia a los luchadores.

Las luchadoras deben luchar además de todo contra los prejuicios y las descalificaciones del género.

Primero las mujeres somos rápidamente calificadas de locas, devaluación psicológica, después de prostituta devaluación social y para seguir brujas malas,  devaluación espiritual.  Cuando las cosas van tomando forma,  y la gente  va percibiendo la obra, enseguida se la califica de ladrona, devaluación moral y cuando se ha triunfado el mejor piropo es se ligan las luchadoras  ¡qué bien, parece un hombre!!

Estamos fritas ¿no?

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