Archivo de la categoría: 8 – CRÓNICAS

Beatriz Broide. Evita: Mito y realidad

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¿Se ha dicho todo sobre Evita? ¿O aún está todo por decirse?…

La copiosa,  constante y  heterogénea  producción bibliográfica parece expresar que todavía queda mucho por develar y revelar. Entre la aversión y el escándalo, o la adoración hasta la desmesura,  Evita ha marcado para siempre la historia argentina del Siglo XX .

Alcanzada por el prestigio controvertido de Perón, logró trascenderlo para acceder a la estatura de un mito que aún brilla con luz propia.

Y dos mitos quedaron enfrentados: el blanco y el negro. Para el primero, Evita era la virgen en persona, con sus virtudes y su sentido del sacrificio. Para el segundo, era una trepadora, sedienta de poder. Unos amaban a Evita

por su pureza; otros  la odiaban por impura.

La vida de Evita trasciende las interpretaciones  que la condenan a una beatitud inmutable o de los prejuicios que la congelan en una arribista. Fue una mujer que desde sus orígenes humildes alcanzó el raro privilegio de vivir para siempre en la memoria colectiva. Enaltecida o denigrada, el paso de su fugaz e irrepetible existencia constituye un verdadero engendramiento matricial y su marca simbólica continúa intacta.

A los quince años llegó a Buenos Aires para abrirse camino como actriz  . Lentamente fue consiguiendo un cierto reconocimiento ,  hasta afianzarse en los radioteatros . Y entre radioteatros y algunas películas logró una situación económica más o menos cómoda.  Pudo abandonar las tristes pensiones y mudarse a un departamento en el exclusivo barrio de Recoleta.

En enero de 1944 se encontró con Juan Perón  y en febrero ya estaban viviendo juntos. Eva y Perón se conocieron y se amaron inmediatamente. Los unió el calor de la pasión y del poder, fundiéndose en el mismo ímpetu por existir.

Pocos días después del emblemático 17 de Octubre de 1945, se casaron en Junín y posteriormente formalizaron el matrimonio católico en la ciudad de La Plata.

A partir de ese momento Evita comenzó abiertamente su carrera política, acompañando a Perón, como su esposa, en las giras de la campaña electoral con vistas a las próximas elecciones presidenciales .

Su participación fué una novedad en la historia argentina. Las mujeres carecían de derechos políticos  y las esposas de los candidatos tenían una presencia pública muy restringida. La cultura machista dominante consideraba una falta de feminidad que las mujeres opinaran o actuaran en política .

Tres días después de las elecciones, Evita pronunció con gran vehemencia  su primer discurso político en un acto organizado para agradecer a las mujeres el  apoyo prestado a la candidatura de Perón,  exigiendo,  además,  la igualdad de derechos para varones y mujeres y en particular el sufragio femenino. Dijo textualmente: “ La mujer argentina ha superado el período de las tutorías civiles. La mujer debe afirmar su acción.  La mujer debe votar, debe ocupar su sitio en el complejo engranaje social del pueblo. Lo requiere, en suma, la transformación del concepto de mujer”.

Transcurrieron cuatro meses entre el triunfo electoral y la ceremonia oficial de asunción del mando.  Cuatro meses durante los cuales la existencia de Evita tomó un cariz intermedio entre su pasado de actriz y su futuro político.

Por sus orígenes, ese estado intermedio le sentaba de maravilla. Se mostraba alegre, despreocupada, irreverente, caprichosa, traviesa, encantadora… La vida le pertenecía puesto que ella misma era un puro proyecto y se preparaba para gozarlo con desparpajo.

Era el comienzo-

Lo esencial de su obra y sus realizaciones se dieron en los últimos cinco años de su  corta vida.  Realizaciones, pero también dominio y verticalidad.  Fue, tal vez, la luchadora más visceral,  autoritaria, deslumbrante,  arbitraria  y magnética de las mujeres argentinas.  Y al lado de Evita había otra,  y otra  y otra más. Una multiplicidad de Evitas armada con miles fragmentos a la vez: la frívola y manipuladora  y  la Evita  sensible, intuitiva, emocional, desconcertante, protagonista de una magnífica historia. Para ella, el tiempo urgía.  Quizás por eso entendía muy bien la urgencia de los demás.

evita Con muchas dificultades y venciendo múltiples obstáculos, en 1947 fué promulgada la ley que establece el sufragio femenino en la República Argentina. El viejo anhelo que  venían reclamando sin éxito importantes grupos de conocidas y valientes luchadoras feministas, se había concretado

Sin embargo, hubo una enérgica voz disidente: Victoria Ocampo repudió el proyecto de Evita por considerarlo una maniobra electoral;  aunque  muy posteriormente reconoció su error  y tuvo el valor de decirlo.

Y. es curioso: ellas nunca se conocieron.  Pero por diferentes circunstancias de vida se encontraron ocupando casi al mismo tiempo un espacio de poder desde lugares antitéticos en los que la mujer articula su propia voz  fuera del ámbito doméstico. Frente a los estereotipos establecidos, la inteligencia de Ocampo y la astucia de Evita consistieron en entender el doble discurso  y usarlo para delinear su lugar entre los intersticios de las contradicciones del sistema imperante. Victoria se construye en un espacio propio.  Frente a la palabra oral y presente de Evita , ella se recluye en la intimidad catártica de la palabra escrita.  Ambas fueron emblemas antagónicos de clase y de ideologías enfrentadas. Cada una dibujó su propio destino según el espacio público que ocupó en la estructura de poder: lo culto frente a lo popular. Pero una y otra  lograron transgredir los límites impuestos por la hegemonía patriarcal y sus legados siguen vigentes Su mayor acto de justicia fué otorgarse una voz en la historia  argentina. Voces de mujer que aún se escuchan.

Trazar una semblanza de la personalidad de Evita es tarea compleja. En parte, hay que recurrir a sus propias palabras: “Para explicar mi vida de hoy, es decir lo que hago, de acuerdo con lo que mi alma siente, tuve que ir a buscar , en mis primeros años, mis primeros sentimiento. He hallado en mi corazón, un sentimiento fundamental que domina desde allí, en forma total, mi espíritu y mi vida: ese sentimiento es mi indignación frente a la injusticia. Desde que me acuerdo cada injusticia me hace doler el alma como si me clavase algo en ella.”

También hay que hurgar entre los vericuetos de su peculiar relación con Perón: una relación de sinceridad y de simulacro, donde lo auténtico y lo aparente corrían a la par. Diversos testimonios de la época dan cuenta que no parecían comunicarse  entre ellos sino por medio de tapujos  y mensajes cruzados poco diáfanos,  en los que no se sabía si se trataba de dejar ver o de fingir hacerlo para tapar lo esencial.

Borges dijo alguna vez: “Ni Perón era Perón ni Eva era Eva. Eran individuos misteriosos”. ¡Hermosa metáfora!…

Tal vez, Perón era mucho menos Perón de lo que Evita era Evita. Ambos representaron sus papeles  en el mismo teatro de sombras. Pero detrás del simulacro del Hada , había una mujer. Aunque ella era franca y él tramposo, los tornaba similares ese tercer personaje que era su relación.  Empantanados en los eslabones  del  juego interactivo que se dá en llamar una relación de pareja, fueron inseparables en el sentido más cenagoso del término. La carrera por el poder los igualaba, borrando las diferencias entre los ardides de uno y la sinceridad de la otra.

Acaso, la pregunta que se impone es si Perón utilizó la ley de sufragio femenino como una trampa más para servirse  de las mujeres (su esposa y las demás)  o si, por el contrario, fue él quien cayó en la trampa que le tendió Evita, aún mucho más peligrosa porque ella actuaba con franqueza.

Ésta, como tantas otras, son preguntas que aún siguen abiertas.

Tras un largo peregrinaje necrófilo, sus restos descansan en una bóveda de la Recoleta.  Las multitudes ya no se apretujan para tocar el marmol como antes tocaban su piel.  Sólo algunos nostálgicos entrados en años, mujeres casi siempre, van de vez en cuando para prender velitas.

Ahora, pertenece a la Historia…

 

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Beatriz Schaefer Peña. Leopoldo Lugones y el día del escritor.

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El 13 de Junio  se celebra en nuestro país el  Día del Escritor como homenaje a Leopoldo  Lugones quien, precisamente, nació un 13 de Junio de 1884 en Villa María del Río Seco, lugar por entonces en litigio entre la Provincia de Santiago del Estero y la de Córdoba, donde finalmente pertenece. Es decir, desde su nacimiento y tal vez regido por ese destino dual del signo natal, toda su vida estuvo marcada por contradicciones. Alguien dijo que Lugones se “rehacía” sin cesar pero, sin embargo, estas oscilaciones de su ser no le variaban la propia sustancia. Seguramente ese deambular interior respondía a una búsqueda continua de sí mismo y que finalmente lo llevó, desde la desolación, a su propia destrucción. Como escritor nos dejó el legado de una obra, a decir de Borges, que es una de las máximas aventuras del castellano. Sus textos estaban dotados de preciosismos, juegos de lenguaje, neologismos y también suntuosidad.

Su libro inicial: “Las montañas del oro”- que alguna vez formó parte del patrocinio de la  Sociedad Argentina de Escritores (SADE), Institución de la cual fue fundador y Presidente-, llevó su nombre a las juventudes de América. Pero la emoción, que siempre lo acompañó, alcanza, quizá, la mayor esplendidez en su obra: “Las Odas seculares”  desde la cual percibimos la agitación armoniosa por la pasión del país. Alguna vez, conversando con Jorge Calvetti, éste  me decía: Nuestro poema nacional es, sin duda, el Martín Fierro, pero nuestro poeta nacional es, sin duda, Leopoldo Lugones.

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El 30 de Julio de 1910 publica su ensayo Prometeo ( Un Proscripto Del Sol) en cuya contratapa puede leerse como Advertencia: “este libro forma parte de mi homenaje al Centenario de la Patria” y en cuyo prólogo nos dice las siguientes palabras ,tan vigentes, por cierto, en el día de hoy: La verdad es que tenemos muy descuidado el espíritu. Confundimos la grandeza nacional con el dinero que es uno de sus agentes. Hemos puesto nuestra honra en el comercio, olvidando que, por su propia naturaleza, el comercio puede llegar a traficar con nuestra honra. El comercio trafica con todo, porque ésta es su tendencia, como el fuego todo lo quema porque ésta es la tendencia del fuego…Ante este grave peligro de la patria, es necesario pensar con claridad y con entereza…Urge sobre todas las cosas, la espiritualización del país…

El 19 de Febrero de 1938 todos nuestros  diarios  dieron  noticias de su muerte, ocurrida el día anterior y sabemos que, por disposición expresa de la familia , no se permitieron discursos en su sepelio, quizá porque Lugones, antes de su agonía, había dejado escrito, entre otras recomendaciones: …Pido que me sepulten en la tierra y sin ningún signo ni nombre que me recuerde… ; pero fue en otro 19 de Febrero, esta vez del año 1993 y a instancias del Dr. Gilberto Molina, por entonces Presidente de la Sociedad Argentina de Escritores,  que los restos de Leopoldo Lugones fueron traslados desde el cementerio de La Recoleta hasta su ciudad de origen: Villa María del Río Seco para descansar, definitivamente, dentro de la montaña que  ahora lo cobija para siempre y que él sentía como una gran madre , desde su estrofa inolvidable: Yo que soy montañés, se lo que vale la amistad de la piedra para el alma.

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Hoy, a setenta y cinco años de su ausencia y en diálogo con poetas amigos, coincidimos en  afirmar que solamente los dos últimos versos del “Salmo Pluvial” que conforma sus “Poemas Solariegos” justifican, ampliamente,  todas las celebraciones a su memoria,  que nos honra como argentinos.

Dejo entonces esta trascripción como una flor al pie de su recuerdo.

SALMO PLUVIAL

Tormenta

                           Érase una caverna de agua sombría, el cielo;

El trueno, a la distancia, rodaba su peñón

y una remota brisa de conturbado vuelo

se acidulaba en tenue frescura de limón.

Como caliente polen exhaló el campo seco

un relente de trébol, lo que empezó a llover.

Bajo la lenta sombra, colgada en denso fleco,

se vio el caudal con vívidos azules, florecer.

Una fulmínea vara rompió el aire al soslayo;

sobre la tierra atónita cruzó un pavor mortal

y el firmamento entero se derrumbó en un rayo,

como un inmenso techo de hierro y de cristal.

Lluvia

Y un mimbreral vibrante fue el chubasco resuelto

que plantaba sus líquidas varillas al trasluz,

o en pajonales de agua se espesaba revuelto,

descerrajando al paso su pródigo arcabuz.

Saltó la alegre lluvia por taludes y cauces,

descolgó del tejado sonoro caracol;

y luego, allá a lo lejos, se desnudó en los sauces,

transparente y dorado, como un rayo de sol.

Calma

Delicia de los árboles que abrevó el aguacero.

Delicia  de los gárrulos raudales en desliz.

Transparente delicia del trino del jilguero.

Delicia serenísima de la tarde feliz.

Plenitud

El cerro azul estaba ragante de romero

y en los profundos campos silbaba la perdiz.

                                                                            Leopoldo Lugones

María del Carmen Suárez. Ocultamiento de lo real en la obra de Nélida Piñón

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Paul Brunton señaló que el poder oculto no debe ser buscado mientras no se haya vencido en gran parte la batalla del autodominio; uno de los peligros de la experiencia oculta, si está alejada de la formación filosófica, es la arrogancia del ego, que hace que el ser se considere muy elevado y sobreestime su posición espiritual.

Sri Aurobindo, alrededor de los mismos años, o sea las primeras décadas del siglo XX. escribe que el ocultismo incluye el conocimiento de los mundos suprafísicos, pero es rechazado bajo la alegación de que está desprovisto de bases confiables. Agrega que el ocultismo genuino es la busca del lado oculto de la fuerza-naturaleza secreta.

Los relatos del libro “Sala de armas” de la escritora brasileña Nélida Piñón están impregnados de lo sobrenatural, poniendo velos a la realidad, trasladando su escritura hacia territorios  que quieren hallar otros senderos.

El lenguaje actual es inadecuado  para esta escritora, por lo tanto hay fisuras, fragmentaciones, huecos, y es alli donde se percibe la tensión por encontrar realidades trascendentes y expansión de conciencia hacia esa otra realidad que proviene del aquietamiento y la convicción de la existencia de otros mundos en este mundo. Ella rompe con lo tradicional, ya sean las normas de familia, lo social y  la sexualidad. Su esquema deviene de otra óptica, siempre diferente a lo establecido, a lo impuesto por reglas que convienen sólo a los que detentan la manipulación de masas, el control y distribución de la riqueza y los medios de comunicación masivos.

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Nélida Piñon

Es  una rebelde, y como tal oculta, rechaza lo real para crear otro mundo. Apela a lo grotesco, a la distorsión, se sumerge en el mundo externo y le pone velos, se hunde en su universo interno y saca la luz a la superficie. Todo cobra otra dimensión. A veces es cruel, pero detrás de la máscara resplandece el amor a los seres, los objetos y los animales.

Cuando contaba diez años viajó a Galicia, tierra natal de sus padres, donde permaneció dos años. Las vivencias allí fueron fundamentales; en sus libros  se revela el amor por sus dos patrias,  Brasil y la región de Galicia.

Esta escritora nacida en Vila Isabel, Río de Janeíro en 1937 apela a la magia de los celtas que irrumpe en su obra. La autora recuerda que, al llegar a España, su familia gallega (de Cotobade) la abrazaba como si hubiese recuperado un objeto perdido.

“Vivir entre ellos me ofreció una sensación de pertenencia en relación al mundo” reveló. De pequeña hablaba gallego y en 1984 publicó  “la república de los sueños”, un homenaje a la Galicia medieval y también una visión de América desde el punto de vista de los inmigrantes.

Subrayó que Brasil y España “se plasman en mí con mucha naturalidad, sin ningún sufrimiento o división, sólo hubo adquisición, detalló, añadiendo que tener un corazón andariego es una elección”

Su textualidad perturbadora nos recuerda a dos grandes  creadoras, la uruguaya Marosa Di Giorgio y la brasileña Clarice Lispector, en el sentido de ver más allá de lo tangible, creando códigos  personales para acercarse y ver detrás de los espejos.

Buceadora de los conflictos humanos, sociales, Piñón permite que lo inverosímil nos inquiete por la posibilidad de ser verdad; ella va tejiendo una existencia oculta detrás de cada situación y personaje.

Dueña de una visión que altera lo real, encubre con permanente transgresión y transforma mediante el ocultamiento, creando universos paralelos, fascinantes, que apasionan, nos agitan y nos lleva a la reflexión.

Algún  que otro personaje se disfraza para ser otro, para huir de la realidad situándose en un sitio fuera del tiempo, del espacio, creando  un singular modo de existencia. Adoptan mecanismos de escape , de fuga, entrando en éxtasis como los derviches para conectarse con misterios insondables. Se desplazan, quieren huir, no desean estar aprisionados a la norma social impuesta. Esos  personajes son ella misma queriendo rebelarse contra la racionalidad pacata y  represora de una sociedad que pretende regular, dominar, para imponer categorías de vida que en general los creadores soslayan.

La escritora nos recuerda a Unamuno cuando expresa “Y es que en rigor la razón es enemiga de la vida”. Todo lo vital es irracional y todo lo racional antivital, porque la razón es esencialmente escéptica”.

CATALINA DEMARE – “Prensa de mujeres” y la sexualidad

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En 1984 Leonor Calvera y un grupo de mujeres emprendieron la tarea de crear una pequeña revista que estaría dedicada a tratar el tema de la sexualidad, específicamente la femenina.

Los fascículos -así los llamaron- incluían aspectos teóricos de la problemática tanto como testimonios personales y reportajes a figuras diversas. Se destacaban firmas como las de León Gindin y Gloria Bonder junto al recuerdo de mujeres educadoras y el aporte vivencial de jóvenes estudiantes.

Las revistas incluía también anuncios sobre profesionales y una guía de actividades de y para las mujeres. La primera entrega giraba en torno a la iniciación sexual. Reproducimos aquí dos de los artículos como muestra del tratamiento que se le daba al tema que aún en la actualidad sigue siendo mal comprendido y peor cuidado.

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La iniciación sexual

En la historia

La iniciación sexual constituye un rito de pasaje. Según la definición de Van Gennep -discípulo de Durkheim- in rito de pasaje es lo que acompaña y simboliza algún cambio de tiempo, de lugar o de ambiente social.  Y esto es, precisamente, lo que a lo largo de la historia ha ocurrido con la iniciación sexual, entendida como la primera relación heterosexual completa. El individuo entra en un nuevo estadio psicofísico de amplias connotaciones sociales. Por ello, al rito de pasaje se lo denomina también rito de crisis de vida.”

En las comunidades mal llamadas primitivas, la iniciación sexual femenina solía estar unida al reconocimiento de que la niña ya era adulta y estaba lista para el matrimonio. Entre los varones, en cambio, no coincidían los ritos de iniciación sexual con los ritos matrimoniales

Los bemba, por ejemplo, según un relato presencial de Audrey Richards, recogido por Lucy Mair, tenían ceremonias de iniciación, coincidentes con las de matrimonio, que duraban un mes, período que en tiempos anteriores había sido mucho más prolongado.

Dice el relato que “La muchacha vivía durante ese tiempo en una choza que había sido vaciada de su contenido…Algunos ritos tenían lugar allí y otro entre los arbustos… La muchacha debía entrar en la choza de espaldas para mostrar que estaba dejando su antigua forma de vida. Estaba cubierta por mantas, ocultándose así a las miradas, y así permanecía cuando salía de la choza. Aunque fuera el personaje principal de la ceremonia, parecía perder toda personalidad para el observador. Lo que expresaba de una manera  impresionante el carácter marginal de su posición entre los dos estados.”

Y luego Mair agrega otro ejemplo similar: En Ndumbu, otro lugar de Zambia, durante los ritos de pubertad y matrimonio, la muchacha tiene que estar acostada, cubierta, cubierta de mantas, y ha de permanecer inmóvil todo un día, al pie de un árbol sagrado, lo cual es quizás otra expresión de la carencia de personalidad entre los estados de niña y esposa.”

En la tradición judeo-cristiana observamos, con las diferencias que impone  una cultura sofisticad, la misma clase de rito que une en un solo haz, la iniciación sexual de la joven y su advenimiento a la condición de casada. Los padrinos oficializan la entrega de la joven al marido, asegurando la exclusividad de la desposada. Vale decir, la novia nunca es ella misma, nunca está auto-determinada: pasa de la tutela parental a la tutela del marido, sea ésta real o psicológica.

Ese aspecto se halla taxativamente señalado en comunidades tales como  la de los sinhaleses, en que la novia se va de la casa de los padres vistiendo las ropas que le regaló el marido. Esto, a la vez que deja en claro la separación definitiva del hogar paterno, indica la dependencia del marido en que se encontrará en el nuevo estadio de su vida. Esta dependencia toma en la actualidad formas mucho menos obvias pero no por ello menos profundas.

El carácter de “posesión a vigilar” de la mujer ha sido subrayado tanto desde el ángulo religioso como de las leyes y costumbres. Las legislaciones han restringido siempre sus derechos en relación con los del varón –y continúan haciéndolo. Por su parte, las costumbres han avalado ese estatus, convirtiendo a la mujer transgresora en objeto de desprecio, burla o rechazo social. Por las mismas razones, han sufrido una severa condena todas aquellas mujeres que elegían no pertenecer a nadie, eludiendo así los lazos coercitivos.

Hemos visto en los ejemplos anteriores que en las comunidades primitivas no se le concedía a la joven una individualidad o identidad propia. Sí, en el periodo entre ser la hija de su padre y convertirse en la mujer del marido, se la aislaba: no se mantenía trato con ella porque no era nadie, no significaba nada. Esos contenidos permanecen parcialmente intacto, no habiendo conseguido obtener la mujer el espacio que le corresponde como ser humano completo en sí mismo.

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El libre juego de las relaciones amorosas ha estado siempre separado de la institución matrimonial en aquellas comunidades de fuerte raigambre matrilineal. En cambio, la castidad pre-nupcial, como sostiene Briffault, es vigorosamente alentada en los pueblos altamente patriarcales. En algunos, se tolera cierta libertad, en tanto la muchacha no quede embarazada. De ocurrir esto, la única alternativa es el matrimonio. En este punto, es bueno recordar que numerosos antropólogos y sociógos han advertido que puede trazarse un paralelo entre sociedades patriarcales con gran desarrollo de la propiedad individual y el cercenamiento, i regulación, de las libertades sexuales. En sentido contrario, las comunidades que permiten una amplia gama de libertades sexuales ostentan un desarrollo escaso del sentido de la posesión individual.

Resulta claro que la iniciación sexual ha sido siempre para la joven un tránsito difícil. No sólo porque implica la apertura hacia otro biológicamente distinto sino –con todo lo que ello implica de  modificaciones psíquicas y emocionales. Sino, fundamentalmente, porque aparece unido a un cambio social, al enfrentamiento con una nueva vida. Junto con el asombro, la inquietud, la curiosidad o la falta de certezas que pueden surgir del encuentro con un cuerpo ajeno, de las experiencias que de allí se deriven, la joven se ha encontrado tradicionalmente con una paleta distinta de responsabilidades y deberes, de transformación de su vida cotidiana…

Aquí y ahora

En el momento actual, en nuestro país, la Argentina, la sociedad ofrece a la adolescente un doble código moral. Por un lado, se mantiene la vieja asociación histórica, sexualidad-matrimonio, pero, por otro, se la insta a expresarse en todos los planos, aun el sexual-

A través de los medios de comunicación masiva y de cierta literatura, se filtra la imagen de que la mujer está hecha-para-agradar, que la aprobación física cuenta de modo decisivo en la vida femenina, de modo que a la adolescente le cuesta pensarse fuera de esas pautas.

La conquista del varón se convierte en un hecho obligado y decisivo en la vida de la joven. Y, una vez conquistado, en retenerlo. Si no se adecua a ese esquema, la joven corre el riesgo de volverse sospechosa: se piensa  que no es popular, que oculta algo extraño- Entonces, poco a poco se la margina, se la excluye de la rueda de amigos. Lo diferente no suele ser visto con simpatía por los jóvenes.

La sociedad de consumo ha creado una moda en la forma de vestirse, de actuar, de lugares a los que concurrir, ideas que sostener, que uniformiza a toda la generación, supliéndole la auténtica necesidad de independencia por  estereotipos seudo anticonvencionales. En la corriente de esa moda entran las relaciones sexuales.

Varón y mujer no conviven en condiciones igualitarias en nuestra sociedad. Lo que se estimula en el varón, se desestima en la niña. Los conceptos de dignidad y realización difieren cualitativamente para el varón y la mujer. También los de éxito-fracaso como los de autonomía. Lo mismo ocurre con los de moral sexual.

La pluralidad de relaciones es criticada en la joven y alentada en el varón. En éste, los excesos se festejan como señal de virilidad. La mujer, en cambio, está atrapada en el mecanismo de conseguir y retener a un compañero. La adolescente, entonces, para no sentirse tonta o distinta, accede a relaciones sexuales que no le interesan realmente sino que funcionan como respuesta a una expectativa dominante.

Muy a menudo esas relaciones no quedan clarificadas con los padres, lo cual supone una situación de clandestinidad, con todo los riesgos que eso representa.

Los padres, por su parte, generalmente toleran esas relaciones como un paso necesario para la consolidación de una pareja para su hija…

A pesar de que la sexualidad es un tema que parece estar muy tratado en nuestra sociedad, lo cierto es que todavía persiste una gran ignorancia, La joven se lanza a la aventura con un conocimiento precario de sí misma, confundida por mensajes contradictorios que le llegan respecto a su propio cuerpo, con el miedo a un embarazo no deseado-

Lo que debiera ser un maravilloso descubrimiento, una armonización deslumbrante suele transformarse en un desgranarse de malentendidos e inseguridades. El gozo del cuerpo, que puede servir como vehículo de auto-realización peligra frente a la no conformidad con la propia apariencia, frente al temor a la crítica i a la mirada despreciativa.

La sociedad toda está impregnada de sexualidad: hay un mandato subyacente que privilegia el vínculo de pareja por sobre casi toda otra relación, quizá exceptuando a los hijos. Paralelamente, se elude hablar con sinceridad del centro de las relaciones varón-mujer, repitiendo hasta el cansancio el mismo esquema genito-patriarcal.

De algún modo, es como si en la actualidad co-existieran varias eras más o menos sutilmente: la que condenaba a las mujeres por ser la causa de la embriaguez sexual masculina, la era cortesana, en que se disfrazan los verdaderos problemas sexuales femeninos y la actual, todavía incierta.

Un tiempo en que ha cobrado una dimensión insólita la trata de personas, un tiempo que confunde placer con sentimientos, sometimiento con realización plena.

No encontramos inmersos en un tiempo de cambios, de crisis. Por ello, abundan las contradicciones y no hay una respuesta válida y universal sobre el tema de la sexualidad. Cada adolescente, cada mujer, ha de esforzarse por encontrar su propio camino, sin perder de vista el respeto por sí misma y por su autonomía. Sin embargo, todas debemos cooperar para que la solución personal sea la mejor posible, aportando sin falsedades ni hipocresías nuestras experiencias y conocimientos, nuestros testimonios y nuestros análisis.

Entre todas aprenderemos realmente quiénes somos, qué queremos, cómo lo queremos para que la iniciación sexual y su posterior desarrolla pueda vivirse sin conflictos ni angustias sino como un suave deslizarse por una etapa de la biografía personal.

EL MUSEO DE LA MUJER

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Quizá una de las iniciativas culturales más interesantes sea el Museo de la Mujer.

El Museo tiene una pluralidad de actividades que van desde la presentación de libros a charlas y seminarios, desde las exposiciones a la investigación histórica. Al comienzo de su página web sostienen: “Guían nuestras acciones: la defensa de una cultura científica y popular, la reivindicación de los derechos e intereses de las mujeres, la lucha contra su doble opresión y subordinación de género, el rescate y difusión de los valores culturales de intelectuales y artistas del país, de Latinoamérica y del mundo, y el sentido nacional de la cultura y la reivindicación de los pueblos originarios.”

Animan este proyecto “un grupo de mujeres, profesionales y feministas” que promocionan el Museo a la vez que construyen “un equipo de especialistas para impulsarlo con el propósito de construir un archivo y reservorio museológico específico de la historia cultural, la promoción y producción del arte y la cultura de las mujeres, que hacen historia junto al pueblo.

En consecuencia nos proponemos participar, constituir y realizar

  • acciones de estudio e investigación histórica que colabore con la búsqueda de material museológico específico;
  • exposiciones y muestras, archivos y bibliotecas, cursos, seminarios, conferencias, coloquios, y demás formas operativas;
  • editar folletos y toda clase de publicaciones;
  • intercambios de muestras e investigaciones con otras instituciones similares del país o del extranjero;
  • organizar, dirigir y administrar instancias de estudio y creación, y perfeccionamiento de las disciplinas artísticas y culturales.”

Una propuesta más que seductora que vale la pena conocer.

http://www.museodelamujer.org.ar

SUSANA FINKELSTEIN. Más sobre los congresos La mujer en el mundo de hoy

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Como protagonista me gustaría centrar los Congresos organizados a principios de los años ochenta, justamente en su entorno cronológico.

En el primero La Mujer en el Mundo de Hoy en 1982 recordemos que no habían terminado los años del proceso- En ese momento un grupo integrado por mujeres de distintos orígenes, y que venía de trabajos reinvidicativos de la igualdad (Campaña de la Patria Potestad Conjunta en 1981) creyó necesario incorporar o contactar a otras congéneres que tenían las mismas inquietudes y a otras que marcaban con ellas cada una de sus diferentes actividades.-

La Mujer en el Mundo de Hoy reunió en octubre de 1982 casi 400 mujeres en exposiciones talleres y seminarios.-

Punto y aparte merece que esa actividad era arancelada y aun así no mello el entusiasmo de sus asistentes que se lanzaban a la aventura de la palabra colectiva en una época en que se consideraba “que el silencio es salud”.- Por ello debió tener como marco un lugar privado (ACARA) y la publicidad se limitaba al boca a boca y algún artículo periodístico tímido de periodistas amigas.

Recuerdo que las primeras palabras que pronuncié al dar la bienvenida, fue la de una poesía de Alfonsina Storni, quien representaba por su rebeldía el espíritu que nos reunía.

Y en ese entendimiento nos reunimos, y los tres días de duración del encuentro hizo el resto. Poetas, escritoras, abogadas, médicas, militantes políticas de todos los signos (siempre dentro del esquema democrático y popular) fueron las protagonistas y. a su vez. las escuchas de las que participaban.

Educación, salud, sexualidad, equidad, leyes, violencia de todo tipo incluso la simbólica eran los temas tratados con la seguridad de una larga trayectoria teórica, y a veces de una vida enlazada con la experiencia cotidiana de la discriminación.-

Eran épocas de fundación, de nacimientos de hermandades abroqueladas para no quedar aisladas del mundo que nos rodeaban, por ello tantos movimientos como la Asociación de Mujeres de Carreras Jurídicas que el pasado año cumplió treinta años, como Lugar de Mujer, y tantas otros colectivo surgieron luego de este primer congreso, que curiosamente mirando a la distancia tenía un temario similar al del Congreso Feminista Argentino de 1910.

El segundo encuentro con la misma consigna, un año después. tuvo otras características pero el mismo sentido.

Pasamos del ámbito privado al público (Se realizó en el Complejo San Martin de la Ciudad de Buenos Aires) y la concurrencia  puedo recordar amplia y renovada cada día tenía otras característica marcadas por una etapa electoral política que anticipaba el regreso a la democracia.

Parte de las asistentes concretaron sus propuestas en proyectos de ley, y otra incluyó temas tabúes para la sociedad como el aborto y la prostitución.

Asomaron tímidamente algunos varones sorprendidos por el evento, y también quienes como emisarios del poder controlador, olvidando su rol  y confrontadazos por las organizadoras, solicitaron escuchar más con avidez.

Con este Congreso se había puesto sobre la mesa de discusión los puntos básicos de agenda legislativa de género, y que gran parte de ella se concretaría durante el resto de los ochenta y principios de los noventa.-

A aquellas que participaron con entusiasmo y persisten en la lucha, a aquellas que escucharon y eligieron otros caminos políticos y a las que nos acompañan aunque ya no estén las invito a recordar porque la historia no se puede ignorar y hay que transmitirla.

Ana DÉlia: Tres Congresos memorables sobre la Mujer

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Leonor Calvera, María Luisa Bemberg, y un grupo de ex integrantes de la Unión Feminista Argentina (UFA) organizaron junto con DIMA (Derechos Iguales para la Mujer Argentina) tres congresos que se realizaron entre 1982 y 1984. Dos se titularon La Mujer en el mundo de hoy y el tercero La Creatividad Femenina.
Las jornadas, que se llevaron a cabo en momentos difíciles para el país, de crisis y renovación, tuvieron un enorme éxito de público. Ponencias, debates, talleres, exposiciones, generaron sorprendentes y ricos ámbitos de debate.
Sin embargo, quizá su mayor riqueza haya sido abrir nuevos caminos de estudios, encuentros e incluso publicaciones.

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