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Susana Cattaneo: Dian Fossy, el Ángel de los gorilas

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Dian Fossey es una investigadora que merece ser recordada y ubicada en la lista de mujeres que ocupan un lugar de privilegio en la historia.
Nació en San Francisco, en 1932, criándose en California junto a su madre quien tenía un gran renombre social y a su padrastro, que era adinerado. Quiso ser veterinaria, pero no aprobó el examen de ciencia. Entonces eligió hacer la carrera de Terapia Educacional y trabajó varios años en un hospital de Kentucky.
Influenciada por el zoólogo George Schaller, quien estudiaba a los gorilas, Dian junta el dinero y viaja a África. Allí observa a estos simios con la intención primera de investigarlos, pero luego su conducta se convierte en una cruzada para ayudarlos.
Primero estuvo en Zaire, pero la situación política hizo que se desplace hacia la selva tropical de Ruanda (en 1967). Conoce luego al paleontólogo Luis Leakey, a quien deslumbra con su gran personalidad. Este paleontólogo también iba a estudiar a estos animales y Dian se ofrece a acompañarlo, cosa que logra falseando su curriculum.
Después de un tiempo, se instala en la selva a 3000 metros de altura y encuentra una densa población de gorilas. Aparece en su vida Bob Campbell, quien durante tres años hace veinte mil metros de filmación, aunque la mayor parte no se vio jamás debido a que Dian tuvo con él una relación amorosa que terminó mal.
Filmar a los gorilas no fue fácil porque la selva era muy densa y ellos negro azabache.
A medida que pasaba el tiempo, comenzó a cuidar a dos de ellos huérfanos a los que quería liberar de sus cazadores, pero no lo logró, incluso a pesar de haber pedido ayuda internacional. Siguieron en cautiverio porque las autoridades ruandesas no quisieron liberarlos. Mientras ella los sacaba a pasear, pudieron ser filmados; escuchó sus sonidos y observó la relación que tenían con ella y su perra; con esta última jugaban, saltaban y corrían. Cuando los pusieron en jaulas y se los llevaron, Dian desapareció y lloró por mucho tiempo. Los dos huérfanos murieron nueve años más tarde. Ningún gorila de montaña, ha podido hasta el día de hoy, sobrevivir en cautiverio.
La misión de Dian, quien siguió investigando después de la separación de los huérfanos, no era nada fácil. Había terrenos muy empinados, barro, frío y niebla.
En 1969, gracias a las fotos tomadas por Campbell con mucho trabajo, recibe la noticia de que su propia fotografía será puesta en el National Geographir Magazine. En enero de 1970 sale en la portada y se convierte en una celebridad mundial. Esto la estimuló para seguir adelante.
Junto con Bob, comenzó a tratar de acercarse más a los gorilas y ambos lo hicieron imitando sus movimientos y comportamientos en general.

 

mono

Los gorilas comenzaron a confiar en ellos. Pero los cazadores también se
acercaban. Dian estaba horrorizada por las masacres que había visto. Ella amaba a todos los animales y para vengarse y alejarlos (a los cazadores), se ponía máscaras, los perseguía y los enfrentaba con sus propias supersticiones.
Amaba a los gorilas, les ponía nombres y ellos eran su familia. A pesar de que su relación con Bob se complicó, éste logró tomar fotos de Dian y los simios que la inmortalizaron. Así quedó grabado el primer contacto humano con gorilas salvajes, como compañeros, como amigos.
Aparece uno nuevo, al que ella llama Digit.
Por ese entonces, Bob se retira del campamento y Dian queda sola. En 1977 asesinan a Digit, le cortan la cabeza y las manos, dando los cazadores el terrible ejemplo de que la especie humana es la única asesina en el planeta. Este acto fue una venganza de los cazadores que sabían del amor de Dian por Digit. Dian queda destruida.
En los diez años siguientes ella y Bob sólo se vieron una vez. Así llega el año 1985, que encuentra a Dian sola y aislada.
Debido a su conflicto con los cazadores, el gobierno de Ruanda amenaza con suspender sus investigaciones.
En diciembre de ese año, uno o más asesinos irrumpen en su cabaña y la matan con un machete. Su cuerpo fue encontrado a la mañana siguiente y enterrado en su campamento, en las montañas de Virunga.
Esta inolvidable mujer pasó veintidós años de su vida viviendo entre gorilas y dando ejemplo de amor hacia ellos y los animales en general.
Gracias a ella, el mundo puso más atención sobre estos animales que hoy están en peligro de extinción. Dian dejó diarios donde detalla científicamente todo lo referido a ellos. Antes de morir también dejó un libro sobe su trabajo.
Hoy en día hay 650 gorilas de montaña en el África Central. Aún subsisten gracias al trabajo de Dian.
Reflexionemos sobre lo que verdaderamente significa ser un ser humano. Como dijo Trigueirinho: “Mientras se sigan matando animales, el planeta Tierra jamás será un planeta sagrado”. Sí. Sólo el humano posee maldad y es capaz de atroces conductas. Recordemos siempre a esta mujer y el ejemplo que nos deja. Que la Era de Acuario traiga luz.

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