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María del Rosario Andrada: Mujeres en la representación indígena del noroeste

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“Mujeres Siempre” es el título de la muestra  original que exhibió el Museo Arqueológico Adán Quiroga de Catamarca. Se realizó una selección de  figuras de mujeres en  diversas expresiones  en los distintos períodos de la cultura indígena con la apoyatura de arqueólogos que interpretan que las imágenes se corresponden con la de una mujer.

En el período pre-cerámico (culturas más antiguas) con 7000 años de antigüedad, no hay una clara evidencia material de figuras femeninas. En cambio en Período Temprano (350 a C-650 d.C.) de la Cultura Cóndor Huasi se observan figuras  que representan mujeres indígenas como es el caso de la Fig. 1.

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Fig. 1

Es un vaso ritual, con formas desarrolladas, prevalencia del color rojo sobre crema y negro. Se ha interpretado que los diseños pintados son pinturas corporales y faciales o tatuajes. Muestra senos abultados, orificios en el tabique nasa ly en el lóbulo de la oreja. Tiene las manos en el vientre como símbolo de la fertilidad-

Generalmente la cerámica Cóndor Huasi fue encontrada en tumbas, como parte del ritual. Se observa una mujer -que se cree está en posición de parir- (Fig.2), las piernas abiertas, las manos sobre los pechos.

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Fig. 2

De la parición hay evidencias materiales, son las parideras, un tipo de morteros gigantes donde  las mujeres apoyaban los pies y parían de esta forma, paradas, generalmente a la orilla de los ríos.

También se observa una figura gateando con toda la pintura corporal y boca. Se cree  se han utilizado piedras de turquesa como adornos. Se interpreta que es una mujer porque su espalda y zona de glúteos muestra una sensualidad muy definida.

En el período Temprano y en la Cultura Candelaria se encuentra una vasija – posiblemente representando una mujer-. (Fig.3) Posee el vientre abultado en un posible estado de embarazo, y se encuentra sostenida sobre los pechos de una mujer, símbolo de la alimentación de la vida. Se interpreta que la mujer está representada por un ave con plumas.

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Fig.3

Una pieza que llama la atención es la de un hombre apoyando las manos en el vientre de la mujer. En este período (Temprano) siempre está presente el tema de la fertilidad, el embarazo.

La Cultura Candelaria se caracteriza por siluetas femeninas con cuerpos globulosos, senos cónicos y cuerpos rechonchos que destacan pliegues adiposos (Gonzalez A, 1977),

En  la Cultura La Aguada- PERÍODO MEDIO (600-900 d.C.) encontramos una vasija de cerámica, una ollita que tiene  dos piernas a los lados y el motivo representa un personaje humano con aspecto felino.(Fig.4) Néstor Kriscautzky  la describe como el símbolo del útero, el nacimiento del hombre, representa la matriz.

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Fig.4

En este período de la Cultura de la Aguada,  no se observa gran significación de la mujer, en cambio está presente el hombre a través del símbolo del jaguar, del guerrero, del sacrificador, del chaman, quizás el único signo es el de la matriz o útero  y de algunas muñecas trabajadas en arcilla, como lo es la de esta imagen (Fig,5), donde se observa la presencia de grandes ojos ovalados en relieve demarcados por grandes cejas. Lleva una camisa andina “uncu”, y su peinado es importante .

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 Fig. 5

Aquí podemos observar una Figurina, lleva un vestido por donde asoman las manos. En su mano derecha  tiene algo que parece un pequeño animal-Cultura La Aguada,

fig6   Fig.6

Se exhiben además otras evidencias respecto al peinado, peines,  vinchas en el período Tardío. Los peines de metal se caracterizan  por sus pequeñas dimensiones, de escaso espesor, se trata de piezas cuyos mangos han sido modelados en un molde refractario en forma antropomorfa. Los dientes del peine, cuyo número varía entre 11 y 24 se ubican en la base de las representaciones, que carecen de piernas ya que luego de la pelvis están los dientes del peine.  En la figura que muestra  la Fig. 7 (Museo Arqueológico de Belén), una mujer desnuda, con signos de vulva, clítoris y senos. Su rostro es triangular. Sus ojos y su boca están abiertos y una línea delgada hace la nariz. Brazos y manos están integrados al cuerpo, diseñados con trazos delgados. Muestra un collar de dos vueltas (Guzmán Geraldine; Representación Humana y Género en Piezas de Metal del Noroeste Argentino – Boletín del Museo Chileno de Arte Precolombino- Vol 15, nro. 2)

fig7 Fig 7

Apartándonos de la muestra en sí, las Urnas funerarias que exhibe el Museo Arqueológico Adán Quiroga, son demostrativas  de la representación de la mujer sobre todo en lo referente  a la Cultura Cóndor Huasi. Urnas funerarias de  iguales características también se encuentran en otros Museos; Belén, Santa María, Instituto de Arqueología- Universidad Nacional de Tucumán y Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Int. y Culto.

“Pintadas, cuerpo pequeño ovoide, coronado por un gollete largo, cilíndrico, que va ensanchándose a medida que llega al borde. El gollete en general es más largo que el cuerpo, o por lo menos del mismo tamaño, y las pinturas casi siempre están divididas en tres secciones; las del gollete, las del cuerpo, y las del vientre, separada entre sí por líneas horizontales. En todas las urnas predominan los símbolos de animales” (Ambrosetti; “La Antigua Ciudad de Quilmes-Valle Calchaquí”-Boletín Instituto Geográfico Argentino, T.XVI)

“Estas urnas están formadas por un cuerpo ovoide provisto de dos asas simétricamente colocadas, de un cuello sensiblemente cilíndrico que se abre en campana y de una base que reproduce exactamente la forma de un puco…en lo decorativo lo fundamental de estas urnas es que ellas representan una figura humana en muchos casos con los brazos recogidos en actitud de sostener un recipiente” (Serrano; “Manual de la Cerámica Indígena,Ed. Assandri citado por César Augusto Velandia Jagua-Iconografia en la Cultura Arqueológica de Santa María)

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  Fig.8

 Al igual que Weber años atrás, César Augusto  Velandia Jagua (2005), dice que, estas urnas santamarianas  no solamente son antropomorfas porque algunos signos pintados sobre su superficie tengan la apariencia de rasgos humanos sino que ellas mismas, las urnas, son humanas en el  sentido de que son mujeres, y que guardan los restos de sus niños muertos.  A esta tesis llega el investigador después de un proceso de disección de las piezas totales en sus partes articuladas. Deduce que cada urna es una imago de una mujer, sentada, con las piernas dobladas bajo el cuerpo en reposo, la cual se encuentra ataviada con una manta o uncu  colocada sobre el cuerpo globular y con la cara pintada (o tatuada) con representaciones geométricas y figurativas.

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  Fig. 9

Las vasijas cerámicas son comprendidas como un vientre de barro mediante el cual regresa un ser (salido de otro vientre), al vientre original que le dio vida. Son el vehículo que permite cerrar el círculo pues garantizan simbólicamente  el proceso de retorno.

Estas urnas están colmadas de pinturas simbólicas. En algunos casos el cuello de cada una muestra rasgos típicos de un halcón o lechuza, las cejas son grandes arcos de círculo que se unen en un extremo para formar la nariz, generalmente desmesurada. Estas caras carecen de orejas. Debajo de los arcos de las cejas se visualizan cabezas de serpientes, cabezas de suri con Imaymanas estrellados. Las mejillas a veces están cubiertas de símbolos. En la parte del cuerpo aparecen los arcos de los brazos con las manos abiertas, levantadas hacía arriba. En ambos costados se observan cruces, suris, serpientes, aves bicéfalas, sapos. (FIG. 9.1) La ornamentación del cuerpo de algunas de las urnas está dispuesta en tres registros verticales, formados por una guarda angosta en el centro y dos secciones más ancha a los costados, que ocupan el resto de la superficie ventral. La guarda del centro está constituida generalmente por triángulos escalonados, que terminan en espiral y se encadenan unos a otros. (Véase Adán Quiroga; “La  Cruz de América”; Velandia Jagua; “Iconografía Funeraria en la Cultura de Santa María”). La diversidad de símbolos y rasgos antropomórficos encontrados en las distintas urnas funerarias y pucos, determina un universo cosmogónico y cultural único en la región.

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   Fig. 9.1

Una de las representaciones que abona la tesis de Velandia Jagua es  la urna funeraria – Cerámica del Período Tardío- Se exhibe en el Museo de Ciencias Naturales y Antropológicas de Sgo. del Estero (FIG. 10). Muestra en su cuerpo dos manitos como si estuvieran tomando el vientre, además se observan lágrimas en sus ojos. Hay urnas  que – según las interpretaciones- muestran a una mujer pájaro, una mujer búho como es el caso de la Cultura Belén, donde se dice que son lágrimas de río, llora a su hijo que ha muerto.

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 Fig. 19

En idéntico sentido la vasija tipo Urna- Santa María- altura 37 cm (Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto), donde se advierte el rostro  en la parte superior, y los brazos que se cruzan sobre su vientre (Fig.11)

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      Fig.11

Las fotografías pertenecen al Museo Arqueológico “Adán Quiroga” de Catamarca, también han sido extraídas de “Tesoros Precolombinos del Noroeste Argentino; “Cerámica Precolombina” de César Sondereguer-Mirta Maarziali; “Iconografía Funeraria en la Cultura de Santa María” de César Augusto Velandia Jagua; “Representación Humana y Género en piezas de Metal del Noroeste Argentino” de Geraldine Gluzmán- Boletín del Museo Chileno de Arte Precolombino, V.15

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